Día 5 de menstruación. La copa de luna es mi amiga.

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He conseguido ponerme la copa de luna con éxito!!!! Voy a sacar el cava, el confeti y el matasuegras!!

Hubo un momento en que me vine abajo y pensé que nunca lo iba a conseguir. He probado diferentes posturas: de pie con las piernas abiertas y un poco flexionadas, sentada en la esquina del váter, otra vez de pie, y otra vez sentada, y al final lo he conseguido poniéndome en cuclillas. Se me ha resistido la jodida, pero al final lo conseguí. Ahora mismo tengo el chichi un poco dolorido, pero se me pasará en un rato, y espero que la próxima vez sea un poco más fácil.

De momento me está gustando más que los tampones, la sensación es más agradable y me resulta menos rígida. Además con los tampones cuando pasa un rato tengo la sensación de tener esparto dentro de la vagina y me los tengo que quitar porque me resulta molesto llevarlo puesto… De momento todo va bien en la primera vez con la copa. Espero que esto sea el principio de una gran amistad! Aunque ya lo comprobaré el mes que viene, hoy es mi quinto día de regla y el flujo ya es escaso.

Día 4 de menstruación. Ha ganado ella.

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Pese a mi buena voluntad, ha ganado ella.

Antes de ponérmela la miré detenidamente y creí que no sería tan difícil. Pensé que ese recipiente podría entrar en mi vagina sin dificultad. Llegué a la conclusión de que no podría ser tan complicado teniendo en cuenta la buena relación que tengo con mis partes íntimas, pensé que me la podría poner más fácilmente… Pero he comprobado por mí misma que las historias de las primeras veces con la copa tienen su razón de ser.

Decido dejarlo por hoy y me pongo la compresa habitual. Voy a tomarme unas cervezas con mis amigas y que me cuenten detalles de cómo meter la copa en la vagina y no morir en el intento.

Día 3 de menstruación. La copa de luna llega a mi vida

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¡¡¡Ha llegado mi Fleur Cup!!!.

Llevaba mucho tiempo pensando en probarla, hasta que me decidí hace unos días. La pedí por Internet y he ido a recogerla a correos. He estado a punto de abrirla en la misma oficina de correos de lo emocionada que estaba, pero he conseguido controlarme y esperar a llegar a casa para abrirla.

Me la esperaba más grande, pero me alegra que tenga este tamaño. Viene en una bolsilla de plástico, ahora tendré que buscarle los complementos… Una bolsita de tela, que sea mona, por supuesto. Me pregunto cómo me irá, he oído tantas historias sobre las dificultades al ponértela… ¿Seremos buenas amigas mi Fleur Cup y yo? O desistiré de ella y quedará dejada en el olvido, volviendo a las compresas y los tampax, que me mirarán desde el estante con mala cara pensando que soy una traidora…

En cualquier caso, hoy tengo demasiado flujo, el vientre hinchado y se ha hecho ya tarde. Dejo para mañana nuestro primer encuentro…

Día 2 de menstruación. Cuidándome.

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Desde hace un tiempo estoy aprendiendo a cuidarme cuando tengo la menstruación para sentirme emocionalmente bien en estos días, para que no me duela o para que me duela menos.

Cuidarme cuando tengo la menstruación significa escucharme, hacer lo que me apetece más que “lo que tengo que hacer” siempre que se pueda. Es escuchar mi cuerpo, no obligarme a hacer cosas que en realidad no quiero hacer, sobre todo en cuanto a actividades sociales se refiere. Es un tiempo en el que me apetece estar más hacia adentro, y cuando me obligo a estar hacia afuera, a estar para lxs demás, me resiento. Sin embargo, no siempre es fácil y entro en contradicción, y es cuando sale la culpa, esa amiga que tan a menudo nos visita, y los remordimientos (otro visitante habitual) entre la buena mujer y la mujer que se cuida, la mujer perfecta y la mujer feliz, la mujer que quieres ser y la mujer que eres.

Es una contradicción de la que siempre se sale mal parada, pero voy aprendiendo que es mejor salir mal parada con lxs demás que con una misma, que nosotras (las mujeres) nos juzgamos mucho más duramente de lo que lo va a hacer nadie jamás, y que es mejor tratarnos con cariño, ya que vamos a estar con nosotras mismas toda la vida.

Es un aprendizaje continuo esto de cuidarse, pero hacer consciente la necesidad de hacerlo, e ir conociendo lo que necesitamos en cada momento de nuestro ciclo menstrual es un paso importante para vivir mejor nuestra menstruación.

BRJ

Día 1 de menstruación. La mancha en las bragas

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Una pequeña manchita en las bragas me anuncia que ya ha llegado la regla este mes. Estoy comiendo con mi familia en un restaurante, cuando he notado cómo el flujo bajaba y he salido rauda y veloz en dirección al baño, con el pequeño neceser que llevo siempre en mi bolso, dónde guardo una compresa para estos casos. He entrado al baño de los hombres porque el de las mujeres estaba ocupado, me he arriesgado dejando la puerta abierta porque el cerrojo estaba roto, y me he puesto la compresa. Todo resuelto. Ya puedo seguir con la comida familiar.

Previamente, la regla ha estado avisando de su llegada. Lo avisó de distintas maneras. Desde ayer por la tarde tengo leves calambres en la parte baja del vientre y se me ha hinchado la barriga. Además, llevo un par de días más sensible.

Las hormonas hacen de las suyas, y entre otras cosas, afecta a mi sociabilidad. Llevaba días ilusionada con la visita familiar, y sin embargo, una vez que mi familia ya está en casa, me encuentro un poco apática. Intento disimular esta apatía y disfrutar del encuentro. Con empeño lo acabo consiguiendo. He tenido suerte, no siempre lo consigo y a veces, cuando intento disimular, acabo sintiéndome peor.

Me noto más sensible, con la humanidad a flor de piel. No soy vegetariana estricta, pero habitualmente no como carne, y solo de vez en cuando como algo de pescado. Mi familia ha pedido pollo a la brasa para comer. Yo decidí no comer carne por cuestiones de salud y éticas, pero no suele afectarme que alguien coma carne a mi lado. Sin embargo hoy, mientras mi familia se comía feliz el pollo braseado, a mí se me venían imágenes de pollos hacinados en las granjas, pollos hormonados y sufrientes para que familias felices se los coman sin pudor. Le he dado un trago a la cerveza y me he pedido otro plato de setas. A pensar en otra cosa, y a disfrutar de la comida familiar.

BRJ

La ciudadanía que menstrúa

La menstruación. La regla, el periodo, estar mala, tener el mes…
Esa cosa silenciosa que le pasa a la mitad de la población todos los meses durante una gran parte de su vida, que suele durar entre 3 y 7 días, y de la que resulta soez hablar en público. La coartada perfecta para que no pierda actualidad el calificativo de histérica, para justificar cualquier queja de las mujeres, haya o no razones para las mismas…
La menstruación, la regla, la menos regla de las reglas, esa que genera una industria de artículos que computa al 10% de IVA, aunque sean de necesidad básica. Esa que está tan invisibilizada, que en la publicidad la sangre menstrual se sustituye por un líquido azul, que se parece más a cualquier líquido limpiador, que a la menstruación.

Tan acostumbradas estamos a ver el líquido azul, que un anuncio que muestra la sangre menstrual es noticia:

pantallazo anuncio compresas con sangre de verdad La menstruación. Ese hecho fisiológico que nos sucede a todas las mujeres a lo largo de nuestra vida y del que sabemos tan poco. ¿Por qué nadie me explicó en qué consiste la menstruación en mis años de educación obligatoria? ¿Por qué no nos enseñan cuál es el proceso que sigue nuestro cuerpo? Pero… ¿Qué es la menstruación?

A ver que nos dice la RAE:

Menstruación
1. f. Acción de menstruar.
2. f. Menstruo de las mujeres.
No aclara mucho, parece que da cosilla hablar de la menstruación en la Real Academia de la Lengua… Vamos a buscar qué es menstruar, a ver si nos aclara algo más…
Menstruar
1. intr. Evacuar el menstruo.
Vaya… Sigue sin dejarlo muy claro… Vamos a buscar menstruo…
Menstruo
Del lat. menstruus, de mensis ‘mes’.
1. adj. Perteneciente o relativo al menstruo de las mujeres y hembras de ciertos animales. Sangre menstrua.
2. adj. desus. Perteneciente o relativo al mes.
3. m. Acción de menstruar.
4. m. Sangre procedente de la matriz que todos los meses evacuan naturalmente las mujeres y las hembras de ciertos animales.
Vale, ya sabemos que viene del latín, que hace referencia al mes… pero hasta la cuarta definición no aclara nada del hecho fisiológico que significa la menstruación, y aun así, tampoco define mucho. Vamos, que si una adolescente se tiene que enterar de qué es la menstruación a través de la RAE lo tiene difícil.

La Wikipedia le dedica un espacio bastante mayor y más atinado…

Menstruación:
El periodo, regla o menstruación es el sangrado normal que las mujeres y algunos mamíferos hembras tienen, cuando el óvulo que fue expulsado del ovario para ser fecundado no es fertilizado. En esta última fase del ciclo menstrual, llamada fase postovulatoria, es cuando el endometrio, que se había estado haciendo grueso como preparación para recibir, implantar y nutrir al óvulo fecundado, se desprende. El flujo de una menstruación en total es de alrededor de 40 a 50 ml, o aproximadamente cuatro cucharadas. Está compuesto de sangre, tejido endometrial y otros fluidos vaginales. Este flujo sale por la vagina y su duración promedio es de tres a siete días.

Es un proceso cíclico y fisiológico de las mujeres sexualmente maduras que ocurre con una cadencia media aproximada de veintiocho días, aunque el 90 % de las mujeres tiene ciclos entre 24 y 36 días. Lo mismo ocurre en las hembras de todos los grandes primates. Durante la menstruación se produce un sangrado vaginal fruto de la descamación de la capa funcional del endometrio, como consecuencia de la brusca deprivación hormonal al final del ciclo femenino, cosa que se presenta si no se ha producido la implantación de un blastocisto. La menstruación ha recibido popularmente el nombre de «regla» por su rítmica aparición.

Pero la menstruación significa más cosas que no se puede resumir en una simple definición fisiológica, y que nos afecta cada mes a muchas mujeres. La menstruación supone otras muchas cosas para las mujeres como colectivo, unos códigos con los que estamos familiarizadas (como esconder los productos para recoger la regla cuando vas al baño en un sitio público, porque nadie debe saber que la tienes), pero también para las mujeres de forma individual, porque cada una la vivimos de manera diferente, según nuestra propia experiencia física, psíquica y emocional.

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Parece que a nadie le debe interesar que las mujeres somos cíclicas, y que pasamos por distintas etapas a lo largo de un ciclo, y que al fin y al cabo todas estas cosas están implicadas en la reproducción de la vida. Parece que eso no es de interés general.
Y que esa ciclicidad tiene unas características, que influyen en cómo nos sentimos, en cómo nos vivimos, y que esto cambia de una mujer a otra, que cada mujer lo vive de manera diferente. Cada una tenemos una relación diferente con nuestra menstruación, aunque culturalmente haya elementos comunes que la asocian con algo sucio (“¿Conoces la compresa que permanece limpia mientras la usas?” Los anuncios de compresas tienen la manía de decirnos que con sus compresas nos sentiremos limpias, por si no sabíamos que la regla es sucia, en fin, que es un asco), que se debe tapar, que debe ser silenciado, del que sabemos poco, y del que no tenemos que hablar.

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Por todo esto, desde Entregrietas queremos visibilizar la sangre roja de la menstruación, su ciclicidad y las diferentes formas de vivir nuestra menstruación, desde la visión de muchas mujeres contando su sentir menstruante. Porque lo privado es político, y porque los temas que nos atañen a las mujeres también deben formar parte del interés público, del interés de la ciudadanía.

Para ello, vamos a contar con la colaboración de diferentes mujeres que nos aportarán una foto y un texto de cada uno de los días del periodo, describiendo de la manera que cada una quiera lo que vive y siente en su periodo menstrual.

COMENZAMOS

ESTÁIS INVITADAS A PARTICIPAR…

¡VIVA LA MENSTRUACIÓN!

Las madres también se arrepienten

Un estudio que revela el mayor de los tabúes: que las mujeres también pueden arrepentirse de ser madres. Que el arrepentimiento en la maternidad no es exclusivo de las mujeres que deciden no tener hijxs. Y que se arrepientan no significa que sean unos monstruos que no quieren a sus hijxs. No, quieren a sus hijxs y se arrepienten de la maternidad.

Arrepentidas de ser madres

El mandato social de la maternidad para las mujeres es tremendamente fuerte aún, y lo confirma la experiencia de que las mujeres que deciden no tener hijxs tengan que dar explicaciones acerca de su decisión, mientras que las que deciden tenerlos no tienen que enfrentarse a ningún cuestionamiento social (otra cosa ya es cuando tienen a sus criaturas y tienen que lidiar con las opiniones de todo al mundo acerca de cómo deben cuidarlas).

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Vivimos en una sociedad en la que te puedes arrepentir de cualquier cosa, menos de haber tenido hijxs, eso es algo sagrado. Te puedes arrepentir de la carrera que has estudiado, de la casa que te has comprado, de la relación que tuviste hace cinco años… pero no está permitido arrepentirte de ser madre, porque ya sabemos que eso es “LO MEJOR QUE TE HA PASADO EN LA VIDA”, lo sientas así o no.

Lxs hijxs parece que vienen a darle sentido a la vida, que parece que simplemente estar vivas no es suficiente para que tenga sentido. Yo me pregunto más bien qué sentido tiene tener hijxs, sobre todo cuando lo pienso por la mañana después de leer las noticias del día.

Es muy común para las personas que no quieren tener hijxs que un comentario recurrente sea que te vas arrepentir. Bueno, parece que ya ese argumento, a partir de ahora, también puede utilizarse para las que sí quieren ser madres…

Más allá de las sufragistas… Feminizando la política

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Ir al cine el día de Navidad con las mujeres de mi familia a ver “Sufragistas” es probablemente de las mejores cosas que he podido hacer en estas controvertidas fiestas familiares, donde se transita entre la jodida obligatoriedad de los eventos familiares muchas veces poco deseados y la catarsis colectiva de desearle felicidad, paz y amor por unos días en el año a todo ser viviente que se cruce en tu vida. Y eso, a pesar de que el cine estuviera petado hasta las trancas (yo pensaba que el día de Navidad la gente se quedaba en sus casas cantando villancicos en familia) y tuviéramos que ver la peli en primera fila.
No sé si la película me parece mejor por haberla visto tan cerca, y eso hizo que la viviera con más intensidad, o es que de verdad es grande. Es grande el relato que cuenta, porque cuenta un momento fundamental de la historia desde las figuras anónimas que la hicieron posible, es grande la interpretación de Carey Mulligan, y es grande el guión de Abu Morgan, que consigue contar una gran historia, albergando también pequeñas historias reflejadas en segunda fila, pero presentes. Ahí se encajan las diferencias de clase que condicionaban el posicionamiento de las mujeres en la lucha sufragista, las desavenencias sobre las estrategias a seguir para conseguir sus objetivos en un colectivo que no es homogéneo, o el papel secundario de los hombres (muy bien colocados en un segundo plano) representados en su variedad, pero de una manera muy realista.
Me quedo sobre todo con un par de frases de la película que me parecen destacables y de tremenda actualidad. Ahí va la primera:
“Si quieren que respetemos las leyes, tendremos que hacer leyes respetables”. Esto le dice Violet, la compañera de trabajo de la protagonista, Maud, que la acerca al movimiento sufragista. Pues ahí está esta frase de tremenda actualidad, a pesar de los años que han pasado ya desde el tiempo que refleja la peli. Y nuestrxs políticos conservadorxs, y quien se identifica con estas políticas, siguen argumentando que hay que cumplir las leyes para hacerse respetar, y desde el otro lado seguimos empeñadxs en que no se podrán respetar hasta que no sean respetables unas leyes que ponen por encima de las personas a los mercados, que jerarquizan unas personas sobre otras por razón de sexo, etnia, cultura, nacionalidad, edad…
Y la otra frase a resaltar se produce en un momento de gran intensidad de la película, en el que Maud tiene que defender de forma improvisada el voto para las mujeres en base a su experiencia formando parte del colectivo de lavanderas donde trabaja. El tribunal ante el que habla le pregunta: “¿Por qué quieres el voto para las mujeres?” Y ella le contesta: “A veces pienso en cómo sería vivir una vida en un mundo mejor”.
Aún seguimos imaginando cómo sería vivir en un mundo mejor y luchando por ello, cada una a su manera, desde distintas formas, muchas mujeres del mundo. Conseguimos el voto en muchos países, incluso llegamos a puestos de poder, a ministerios, y en algunos países hasta a presidentas de gobierno. Pero surgieron nuevos retos. Ya no basta con ocupar los puestos de poder, cuando se pueden ocupar. Ahora queremos feminizar la política. Ya no queremos solo participar en las estructuras, queremos cambiarlas, queremos llevar las lógicas de cuidado a la política, desde los colectivos sociales a las instituciones, poner la vida en el centro, frente al gobierno de los mercados. Y se van dando algunos pasos.

Seguimos, seguiremos imaginando otros mundos, otras vidas que merezcan la pena ser vividas.

Machismo Trashumante

Desde el planeta entregrietano cada vez vemos más claro el vínculo entre lo virtual y lo presencial, sobre todo porque encontramos símiles evidentes entre situaciones que se dan en ambos mundos, que se reflejan y complementan.

Insistimos: el mundo virtual no es más que el alter-ego del presencial, representa los mismos valores y reproduce las mismas violencias. Si bien es cierto que ofrecen un espacio para construir nuevas maneras de ser, de estar y de colaborar, también lo es que quienes dinamizamos esos espacios somos personas socializadas en contextos concretos y lo que volcamos en las redes es producto de esa socialización.

En el mundo presencial los machistas y agresores siempre cuentan con el apoyo de la estructura del que Bourdieu llamó “privilegio masculino”. Especialmente reconocido entre los Cuerpos de Seguridad (y Represión) del Estado, también cuenta con simpatizantes en cualquier espacio colectivo (calles, autobuses…) y de participación ciudadana (desde la clásica asociación de vecinxs hasta los movimientos sociales más “alternativos”), y por supuesto en las propias estructuras de los modernos estados-nación, sustentados en valores neoliberales, militares y patriarcales.

En el mundo virtual, son los llamados trolls los que acarrean con la responsabilidad de defender la estabilidad machista del mundo a base de amenazas, discursos maniqueos, invención de datos que los avalan y pensamientos que sentencian, como por ejemplo: “Las culpables del machismo sois vosotras (las feministas). Si dejarais las cosas como están, gracias a los cambios naturales de las nuevas generaciones, desaparecería solo poco a poco”. Dígannos que cuando leen este tipo de frases no esperan encontrar al final: “In nomine patris, et filii et spiritus sancti”.

Este tipo de ideas son difundidas en la red bajo la lógica de “si repites una cosa muchas veces, se convierte en verdad”, que no es más que la misma lógica que subyace al pensamiento patriarcal “el que la sigue la consigue”: refrán y mito de la cultura popular que sustenta el derecho al acoso en ambos mundos: el físico y el virtual.

Lo más indignante es que el discurso colectivo sigue aislando los ataques machistas como si fueran actos singulares producto de la cabecita trastornada de algún individuo, lo que da pie a caer rápidamente en el “no podemos generalizar”, #NotAllMen y blabla… Una vez más: NO SON ENFERMOS, SON HIJOS SANOS DEL PATRIARCADO. Gracias. Estábamos al borde de la úlcera si no lo soltábamos.

A continuación, compartimos algunos sucesos acontecidos que ilustran nuestra indignación ante esta especie de complicidad machista inter-mundos:

1º) #SiSucedioEnMalaga #Machismo en nuestras calles: historia verídica narrada en primera persona por una amiga malagueña, que vivió esta situación en pleno centro de la ciudad, el pasado 14 de Mayo (el texto lo hemos copiado de una publicación que realizó en su perfil de Facebook, denunciando el hecho):

“Hola, hoy un desconocido se ha visto con la potestad de intentar pegarme en mitad de la calle.

El mismo que ha visto conveniente perseguirme durante 15 minutos y estar al menos, 10 de ellos, soltando burradas mientras andaba pegado a mi nuca.

En el momento de pararme, girarme, y preguntarle qué: (1) de qué nos conocíamos y (2) quién coño era para faltarme el respeto de esa manera, él, en vez de soltar algún argumento estúpido e intentar justificarse de alguna estúpida manera, ha decido que lo pertinente era pegarme una hostia para así callarme (“al fin y al cabo el miedo de la mujer a la violencia del hombre es el espejo del miedo del hombre a la mujer sin miedo”).

Yo era más alta y probablemente pesaba más que él, pero eso da igual, yo soy una mujer y él un hombre.

En ese momento una mujer se ha parado y le ha cogido del brazo mientras yo le gritaba.

Él, abochornado por el espectáculo (no por tratarme como un cacho de carne, y no, tampoco por intentar pegarme), se ha ido agachando la cabeza.

Queridos machos del mundo:

No necesitamos vuestro piropo

Tampoco vuestra mirada que nos desnuda

No quiero que nos saludes ni que nos sonrías, no nos conocemos de nada.

Antes nos sentíamos pequeñas, frágiles y vulnerables, a día de hoy tenemos mucha mala leche y mucha rabia acumulada.”

Lo peor de esta situación es que 9 de cada 10 veces, las mujeres sufrimos este tipo de ataques en SILENCIO porque tenemos incorporado el miedo (y con razón) a ser represaliadas, porque si el grado de violencia aumenta y resultamos agredidas, sabemos que la culpa será nuestra, que lo hemos provocado.

2º) La compañera de Especialista en Igualdad, quien por desgracia ya sufre habitualmente cyberataques y amenazas, que en ocasiones incluso han saltado de las redes al mundo presencial, ha vuelto a ser censurada por Facebook.

La historia se resume en: machi-troll denuncia su página, Facebook la cierra sin comprobar nada, ella denuncia lo ilícito de esta situación, y su página vuelve: ¿a ti te han escrito pidiéndote disculpas? Porque a ella tampoco.

Recomendamos este artículo de su blog en el que reflexiona sobre estas situaciones y ofrece un análisis más que acertado de esta convergencia inter-mundos: #Neomachistas: Adoquines 2.0

Nos despedimos con una frase suya, también extraída de su perfil: “Podréis matarnos, pero no nos detendréis”.

Madres: entre el corsé y el deseo

Un año más ha llegado el “Día de la Madre”, y desde nuestro rincón entregrietano asistimos con cierto pavor al ritual consagrado en torno a él. “Pasen y vean!! Tenemos a su disposición todo un arsenal de artículos que podrá consumir para demostrarle su amor a su madre!!”

Somos conscientes de que abordar la maternidad como fenómeno social y complejo que es, sería materia de tesis doctoral, pero precisamente por la importancia y por las repercusiones que tiene en la construcción de las identidades femeninas, nos animamos a dedicarle una modesta entrada de blog.

05tirasmafaldaLxs creativxs publicitarixs están actualmente en la onda de la publicidad emocional, como ya sabemos, y nos instan a consumir por amor en cada efeméride, ofreciéndonos innumerables soportes: cartelería, cuñas de radio, anuncios de TV, banners en páginas de internet, promociones publicitarias en las redes sociales… Las que recibimos en torno a la celebración del Día de la Madre suelen tener un matiz especial debido a la autenticidad y exclusividad que se presuponen para el “amor de madre” frente a otros modelos de amor. Para entrarle con un poco de humor a este tema, queremos empezar compartiendo uno de los anuncios más estereotipados (y cutres, por qué no decirlo) de creación española que hemos visto en esta semana:

El anuncio del sorteo de la ONCE ennoblece y enmascara la alianza patriarcado-capitalismo a través de la que las mujeres-madres asumen las tareas de reproducción y cuidado de la vida humana en su conjunto. Genera además una solución mágica de conciliación que legitima la explotación de las mujeres-madres, que es precisamente la que enmascara la celebración de este día: yo te quiero tanto que te regalo un número para un sorteo* que te hace mucha ilusión porque es tu día y nada puede superar el amor de una madre, ahora bien, mi bolso con los tuppers* no lo pienso dejar atrás, ni hoy, ni los 364 días restantes del año (*el regalo y los tuppers son sustituibles por otros elementos, el silogismo seguirá funcionando para analizar un porcentaje bastante alto de los anuncios para el Día de la Madre).

s29Existe un corsé enorme en los espacios políticos de participación que encierra la dimensión de re-conocimiento que tenemos en el espacio público y político las mujeres en tanto que somos madres, y a la vez, implica nuestra exclusión del espacio público como sujetos políticos de pleno derecho, precisamente porque somos madres, y nuestra dedicación a las tareas de cuidados es una tara para que participemos en igualdad de condiciones.

La maternidad, como bien dice Susanita, forma parte del Ser de la Feminidad en el imaginario simbólico y de la política del deseo en la que somos entrenadas desde niñas a través del cuidado de nuestros muñecos-bebé. Ser madre es planteado con un devenir natural que acontece en la vida de toda mujer que se precie. Es un estatus social, y además la descendencia se convierte en un apéndice a través del que te defines: la prioridad en tu vida ya no eres tú, de hecho, no puedes ser tú, porque si no te conviertes en una mala madre y, por consiguiente, en una mala mujer.

Esta “mística de la maternidad” (guiño obvio a nuestra querida Betty Friedan) salta al terreno de la participación pública y comunitaria, en la que observamos varias situaciones asociadas al hecho de ser madre:

– Si eres de las que elige ir con su hijx a todas las asambleas, reuniones y actos públicos: probablemente escuches quejas por los ruidos que pueda hacer, o porque te sacas la teta, o porque estás más atenta a sus necesidades que a lo que se está hablando, por no hablar de los horarios a los que se da la “vida pública” y de los espacios en los que se da, que suelen ser bastante incompatibles con la crianza.

– Si eres de las que elige dejar a su hijx con alguien que le cuide: se te agradecerá de forma no explícita, porque todo el mundo tiene interiorizado el discurso de la igualdad formal, pero no pienses ni por un instante que se intentará reducir la duración para facilitar la conciliación, o que aquellas personas a las que les encanta oirse acortarán sus tiempos de intervención, sino que lo más probable es que te tendrás que marchar antes de que acabe, salvo que realmente la persona con la que hayas dejado a tu hijx sea de total confianza y puedas quedarte sin límites. Ojo, que en ese caso el fantasma de la mala madre se cierne sobre tí… buuuuhhh…

– Si eres de las que eligen no tener una triple o cuádruple jornada laboral: combinar trabajo productivo, reproductivo, tiempo para la participación comunitaria y también para estar guapa y activa sexualmente. Resulta extenuante, por eso a veces muchas mujeres eligen quitarse cosas en pro de su salud, lo que se puede interpretar rápidamente como que se están autoexcluyendo de la vida pública y política. No es que las condiciones estructurales hagan que la participación y la maternidad sean incompatibles, es que tú… no tienes ganas.

No obstante, no te preocupes, la culpa de todo siempre será tuya, así que haz lo que mejor te venga, porque te van a criticar igual.

susana_1aEl corsé se amplía y aborda también a las mujeres no-madres, entendiendo la no-maternidad como un estado transitorio, no como una elección consciente, duradera y una opción maternal en sí misma. Si no eres madre, se entiende que debes adoptar un modelo de participación masculinizada o de dedicación exclusiva, de definición de nuestra autoestima en función del reconocimiento en el ámbito público. ¿Dónde quedan los autocuidados? ¿Qué es eso? ¿Para qué te vas a cocinarte pudiendo recoger los tuppers que te hace tu madre mientras tú preparas la revolución?

Sabemos que esto es una falacia, porque el sujeto político es heteronormativo y se define por la masculinidad hegemónica, por lo que aunque nos esforcemos mucho en alcanzar ese modelo, nunca seremos reconocidas como tales, pero aún así, somos cuestionadas bajo estos parámetros.

Si miramos a la historia reciente, el mayor reconocimiento que hemos obtenido las mujeres en la esfera política ha sido a través de nuestras maternidades: LAS MADRES DE… luchando por algo que tiene que ver con sus hijxs. Esas sí han merecido menciones en los libros de Historia. Aclarar que no desmerecemos estas luchas, todo lo contrario, las admiramos y respetamos profundamente, sólo queremos realizar esta observación, que no deja de parecernos paradójica: si eres madre, tus espacios para la participación pública están vendidos, salvo que el origen de esa acción política sea la maternidad en sí misma.

Seguiremos transitando los caminos y las luchas que nos lleven a realizarnos desde nuestros deseos más íntimos, lejos de las místicas y de las normas.

Gracias a nuestras madres, a sus ejemplos, a sus cuidados y a sus grandes revoluciones de la vida cotidiana.

¡FELIZ DÍA TODO EL AÑO!

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