“Derecho a decidir”

Por: Beatriz Ramos Jurado y Auxi J. León

Ataviadas con globos en forma de corazón, camisetas y pegatinas rojas con el eslogan “derecho a vivir”, diferentes grupos de personas  se reunieron el domingo 7 de octubre en distintas provincias del estado español.  El objetivo  de las diferentes concentraciones, que han constituido la III Marcha Internacional por la vida, es difundir y recoger firmas para la ilegalización del aborto, sin contemplación de ningún supuesto.

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Impulsada desde la Plataforma Derecho a vivir y la asociación Hazteoir.org, se ha desplegado la campaña Aborto Cero, que tiene como fin buscar la complicidad de la ciudadanía para que se comprometa “a no descansar hasta conseguir en España el Aborto Cero”, tal como reza en su web, y hacer así presión al gobierno para conseguir su misión.

La reivindicación de esta campaña, en palabras del representante de la plataforma en Granada, quiere “defender los derechos de las madres y los bebés”. Sin embargo, y siguiendo la reflexión de Beatriz Gimeno en su artículo “Estoy en contra de la lactancia materna”[1],  “no se está a favor o en contra de algo que nunca ha estado ni puede estar prohibido y que por tanto es una elección muy personal”. Así, nadie está en contra de las madres ni de los bebés, ya que el derecho al aborto en ningún momento obliga a una madre a que no lo sea, y no hay ninguna ley que prohíba ser madre. Sin embargo, la penalización del aborto deja en una situación de vulnerabilidad a muchas mujeres que no desean la maternidad, y que no disponen de recursos económicos para llevarlo a cabo en clínicas privadas o viajar a otros países donde las leyes lo permitan. No se considera la decisión de las mujeres a decidir sobre nuestros propios cuerpos y nuestras vidas, identificando a las mujeres con el rol de madre.

“Queremos acabar con el aborto en España porque estamos convencidos que lo único que hace falta es apoyar a las madres. Lo verdaderamente progresista es defender la vida y apoyar a las madres”. Esta afirmación resonaba por el megáfono en manos del representante de la plataforma en Córdoba, y resultaba curioso, además de chocante, escucharle mientras desde la calle perpendicular a la concentración se escuchaban los megáfonos de otra manifestación desde la que se pedía un referéndum sobre los recortes presupuestarios.

concentracion cordoba 2¿En qué consiste exactamente ese “derecho a vivir” que se defiende? El derecho a la igualdad de oportunidades, a disfrutar de una vida digna, al desarrollo personal, a la salud y a la educación, son derechos civiles que no parecen estar pensados ni contemplados en este discurso que postula la defensa de la vida.

El derecho a la vida está plasmado en el artículo 3° de la Declaración Universal de los Derechos Humanos:”Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona”.[2] Y por derecho a la vida se entiende: derecho a la vida humana en sus formas corporales y psíquicas, a la vida social de las personas por medio de la cual éstas realizan obras en común y la vida de la naturaleza que relaciona a los seres humanos con las demás especies vivientes.

Vivimos en un estado que no garantiza las condiciones de libertad y seguridad en las que se debe dar la vida, cuyas políticas actuales están marcadas por una creciente pérdida de derechos sociales, en el que se entiende que la reproducción social es tarea de las mujeres-madres.

A este mensaje de “apoyar a las madres” para “defender la vida” subyace nuestro arquetipo cultural sobre la naturaleza femenina y sus habilidades innatas para la reproducción y los cuidados, que vienen dadas por un deseo de amar que incluso les llega a hacer anteponer las necesidades de sus seres más queridos, sus hijos e hijas, a las suyas propias. No perdamos de vista que si en nuestra sociedad decidimos apoyar a las madres sin generar cambios estructurales, estaremos apoyando la doble jornada laboral femenina y la discriminación laboral hacia las mujeres por cuestiones de cuidado, entre otras formas de opresión por cuestiones de género.

Amparándose en una retórica cientificista, la plataforma “Derecho a vivir”  intenta dotar de  autoridad a un discurso repleto de falacias y argumentos maniqueos y poco sostenibles. Algunos de los que podemos encontrar en los panfletos a todo color repartidos en las concentraciones son los siguientes:

–          “El aborto es un negocio multimillonario que enriquece a unos pocos, con los impuestos de todos,  a costa de la muerte, el dolor y el sufrimiento de otros. En cada aborto hay dos víctimas: el niño que muere y la mujer que aborta”.  El aborto se convierte en un negocio cuando se penaliza, dando lugar a  clínicas clandestinas que llevan  a cabo abortos en condiciones de desregularización, con la consecuente posibilidad de falta de calidad en los servicios y la atención a las mujeres que acuden a ellas. Se produce así un incremento de la desigualdad social entre las mujeres, en función del nivel adquisitivo, que introduce una brecha entre aquellas mujeres que pueden permitirse decidir su maternidad y en las que por clase social, la biología va a ser destino. Por otro lado, en un aborto no hay ningún niño que muere, en todo caso sería un embrión o feto, y la mujer no es ninguna víctima, sino una mujer que ha ejercido su derecho a decidir sobre su maternidad.

–           “La ciencia demuestra que desde el momento de la fecundación la mujer se convierte en madre de un nuevo ser vivo humano con código genético propio, único e irrepetible”. La ciencia no puede  demostrar que desde la fecundación la mujer se convierte en madre, puesto que este es un término que define la relación de una persona de sexo femenino con su hijo o hija, (ya nacido/a). La RAE define el concepto de madre como “Hembra que ha parido”.

–          “El aborto supone la muerte cruel y violenta de un ser humano”. El aborto no supone ninguna muerte cruel, puesto que no hay intención de hacer sufrir a nadie, y tampoco es violenta, ya que se lleva a cabo con el consentimiento de la mujer que decide abortar.

–          “Dolor fetal. Está ampliamente demostrado por numerosos estudios científicos, que durante el aborto el bebé sufre un dolor espantoso y siente miedo. Hasta que muere”. Esta afirmación también está “ampliamente” refutada por otros estudios científicos, que realizan otras afirmaciones como la siguiente: “La percepción del dolor se basa un entramado de conexiones neurológicas que no están plenamente desarrolladas hasta la semana 29 de la gestación. Así lo han constatado Susan Lee y su equipo -un equipo de obstetras, neurocientíficos y anestesiólogos de la Universidad de California en San Francisco (EEUU)- tras revisar todos los estudios realizados al respecto.”[3]

concentracion cordoba 1Otros argumentos que se pudieron escuchar en los alegatos de las diferentes concentraciones convocadas, versaban acerca del supuesto sufrimiento de muchas  mujeres que deciden abortar, que no deja de ser la culpa que deriva de la contradicción entre la norma moral asimilada y el deseo individual. Sin norma moral que determine lo que las mujeres debemos o no hacer con nuestros cuerpos, eliminaríamos el sufrimiento de muchas mujeres que deciden y han decidido abortar cargadas de culpabilidad judeocristiana. En cualquier caso, es otra manera de victimizar a las mujeres, mediante argumentos poco fundamentados acerca de que las mujeres que abortan padecen mayor número de enfermedades, ansiedad, e incluso suicidios.

Por otra parte,  visiones ultraconservadoras y reaccionarias se maquillan, disfrazadas de un discurso progresista. Así, en la web podemos encontrar las siguientes afirmaciones:

“(…).Lograremos que el aborto sea abolido y repudiado socialmente como lo fue la esclavitud. Si quieres unirte a este movimiento pro-derechos civiles que está haciendo historia… Si quieres estar informado de las iniciativas de información y movilización que vamos a lanzar en los próximos meses… Si quieres hacer todo lo que esté en tus manos para parar la ley del aborto libre… Únete a Aborto Cero.

Este tipo de disertaciones maniqueas con pretensiones científicas persiguen en el fondo manipular a base de desinformación, propagando ideas falsas como la equiparación de algo que no es más que una decisión individual, el hecho de abortar, con procesos trágicos de la historia humana como pueden ser la esclavitud o las guerras.

Sin embargo, bajo este supuesto movimiento “pro-derechos civiles” como se autodenominan, se esconde un discurso patriarcal y antidemocrático, que una vez más busca:

–          El control de la sexualidad de las mujeres, a través de la imposibilidad de decidir acerca de las condiciones en las que se quiere o no der madre, y de la definición de lo que es moralmente aceptable en este sentido. Del control de la sexualidad de las mujeres  deriva también el control de la organización social y política de un territorio.

–          La visión de las mujeres como seres pasivos sin capacidad de acción, sin capacidad de decisión acerca de su propia vida, y cuya principal función es la maternidad, presentando el cuerpo como destino.

–          La persecución moral y legal de las mujeres que no responden al papel sexual asignado socialmente.

Mencionar por último la tercera  gran vindicación de esta campaña: “fomentar la adopción y crear un plan de adopción nacional ágil y eficaz”, que complementa sus propuestas de abolir el aborto y proteger a las madres. Sería un absurdo pretender que se entienda la interrupción voluntaria del embarazo como un acto de crueldad contra otro ser humano, y no se aplique el mismo rasero a la idea de que toda mujer que no desee ejercer la maternidad pueda, tras haber parido, dar a un bebé en adopción como algo normalizado y sistemático. Entiéndase que no se trata de criminalizar las adopciones ni mucho menos, sino de visibilizar el hecho de que lo que nos parece cruel frente a lo que no, dependerá mucho del código ético y del sistema de valores que estemos aplicando. En cualquier caso, esta vindicación vuelve a reforzar las ideas de control sobre los cuerpos de las mujeres para favorecer la reproducción social, aunque se deba poner en riesgo el bienestar emocional de las/os neonatas/os y de las mujeres que haciendo uso de la vía de la adopción, deberán convivir con la culpabilidad de no haber respondido a las expectativas que socialmente se tienen sobre sus deseos y su cuerpo.

Por ello, resulta fundamental desenmascarar los fines últimos de estas organizaciones que, bajo  eslóganes tan aparentemente inocentes como “derecho a vivir”, están minando la lucha de las mujeres. Tal como dice Ana de Miguel: “La lucha de las mujeres, la mitad de la raza humana, ha tenido que ser la lucha por ser consideradas personas. Sí, las mujeres somos personas, naturaleza consciente. Y ser una persona es tener un proyecto de vida. Y esto hay que decirlo muy claramente: los hijos forman o no forman parte de un proyecto de vida. Por eso, si se cuestiona nuestro derecho a decidir si queremos tener un hijo o no, lo que se está cuestionando es nuestro derecho a ser personas, nuestra consideración misma como personas”.[4]


[4] http://www.nodo50.org/mujeresred/spip.php?article2012

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*Este artículo fue publicado en Octubre de 2012 por: Revista Soy Mujer y EnLucha

Un pensamiento en ““Derecho a decidir”

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