#Viaje0

Las personas construimos nuestras identidades en un proceso de socialización en el que intervienen múltiples factores: todos aquellos aspectos que componen el medio en que nos estamos desarrollando, sobre todo los relacionales, condicionan la forma en que observandopercibimos la realidad. Algunas teorías del sujeto postulan que las conciencias individuales se “amueblan” a medida que van internalizando las pautas sociales institucionalizadas, esto quiere decir que las estructuras sociales se transforman en estructuras de conciencia[i], garantizando así su continuidad.

Si este esquema lo aplicáramos concretamente a la internalización de los roles de género, podríamos extraer que:

–      lo profundo (el fondo) de nuestras conciencias está marcado por el sistema patriarcal[ii] y su construcción binarista y excluyente de lo que es ser hombre y ser mujer, en donde ésta última tiene una posición subordinada;

–      en la superficie (la forma) estarían todos los códigos establecidos culturalmente acerca de cómo deben actuar hombres y mujeres, y de cómo deben interaccionar.

Bourdieu señala que “el orden social funciona como una inmensa máquina simbólica que tiende a ratificar la dominación masculina en la que se apoya”[iii], de tal forma que lo construido social y culturalmente aparece como natural y se asume sin más.

Estas representaciones aprendidas son estereotipadas, y condicionan nuestra experiencia como individuos. Por tanto, aprendemos a ser mujeres y hombres. Las identidades de género, la asunción de una identidad masculina o femenina, vienen determinadas por nuestra supuesta pertenencia a un sexo, y por el largo proceso de socialización que empieza antes de nuestro nacimiento, y que nos transformará en hombres o en mujeres a través de los aprendizajes asimilados durante nuestra socialización.

Dentro de este entramado, podemos encontrar innumerables agentes de socialización: familia, escuela, entorno social, televisión, internet… Todos ellos ofrecen una variedad de modelos de feminidad(es) y de masculinidad(es) que en forma tratan de romper con los tradicionales, porque no se adaptan del todo a las demandas de la sociedad del s. XXI (¡Incluso algunos se consideran políticamente incorrectos!), pero que en el fondo, continúan perpetuando estereotipos que legitiman la existencia de la Desigualdad y de la Violencia de Género.

Desde Entregrietas hemos decidido asomar nuestros objetivos y nuestras mentes, a la calle y a la red, a interpelar a todos estos “agentes de la producción y la reproducción social” a ver qué nos encontramos… ¿Nos acompañas?


[i] En: Berger y Luckmann: Modernidad, pluralismo y crisis de sentido, en “La pérdida de lo dado por supuesto” (Cap. IV) Ed. Paidós. Barcelona, 1997. [pp.82]

[ii] Entendemos por patriarcado todo el conjunto de estrategias existentes en el orden simbólico que sirven para perpetuar el sistema de dominación masculina. En: Diez Palabras Clave sobre Mujer, Celia Amorós denomina el sistema patriarcal que vivimos en Occidente “patriarcado de consentimiento”, que incita a los roles sexuales utilizando imágenes atractivas (moda), y también a través de la manipulación de los medios de comunicación, por lo que aparentemente no está coaccionando la asunción de roles.

[iii] En: Bourdieu, P.: La dominación masculina. Ed. Anagrama. Barcelona, 2000. [pp. 37-39]

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