Hacia nuevas realidades

255107_457248474310810_2055797464_nSe denomina endoculturación al proceso a través del cual se transmite una cultura de generación en generación, de manera que la generación de más edad se ocupa de que la generación más joven adopte las costumbres, reglas y creencias que conforman la cultura de esa sociedad en cuestión, utilizando distintos métodos coercitivos para ello, entre los que se incluyen el castigo, la censura, la ridiculización, etc.

Desde un punto de vista antropológico, el término cultura ha recibido múltiples definiciones. Una de ellas es la que adoptó Margaret Mead en 1937, definiéndola como “el conjunto complejo de comportamientos tradicionales que han sido desarrollados por la raza humana y que sucesivamente son aprendidos por cada generación”.

Nuestra cultura es androcéntrica y heteropatriarcal. Y estos aspectos que conforman nuestra cultura, son transmitidos de generación en generación, a través del proceso de endoculturación. Esto significa que desde pequeñxs aprendemos que  lo masculino es la medida de todas las cosas, que es “lo universal”, y ejerce su dominio sobre el resto de seres, en concreto, nos referimos al hombre blanco y heterosexual.

Esto se materializa en diferentes aspectos como: la invisibilización de las mujeres a través del uso de masculino “genérico” en el lenguaje (probablemente uno de los aspectos en los que formalmente hay mayores resistencias), la cosificación de las mujeres en la publicidad, en la visión y uso de la imagen de las mujeres como fuente de placer para los hombres, etc.

Sin embargo, la cultura no es estática y las personas no somos meras reproductoras de la sociedad que nos legan en herencia, sino que tenemos la posibilidad de transformarla.

La antropóloga Dolores Juliano, afirma la necesidad de señalar  la distancia entre la cultura de masas y la cultura popular, ya que “poner ambas categorías bajo el mismo rótulo tiende a invisibilizar la capacidad de adaptación y reelaboración de amplios sectores de la población y lleva a un reduccionismo reproducista”[i]

Por tanto, las personas somos reproductoras, pero también creadoras y transformadoras de códigos culturales. Tenemos capacidad de agencia para desarrollar estrategias que subviertan el orden establecido, creando así nuevas referencias culturales.  Cuando esas nuevas referencias culturales cobran visibilidad y se expanden, logran cuestionar los modelos establecidos y propician cambios sociales.

Por ello, desde Entregrietas también queremos prestarle atención, y darle la relevancia que se merecen, a aquellas manifestaciones culturales y sociales que se alejan de los patrones patriarcales y androcéntricos dominantes. Así, mantendremos atenta la mirada a los guiños antipatriarcales que recibamos desde el cine, la música, la televisión, la Red, … y también  a lo que se cuece en las calles.

¡ESTAREMOS AL ACECHO!

 

 

 

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