EL PAPEL DE LAS SUFRAGISTAS PARA LA IGUALDAD (o si la historia de la igualdad de género hubiera sido lo mismo sin ellas)

En un artículo titulado “Emily Davison: La sufragista mártir”, de la revista “La aventura de la historia”, concretamente en su número 176, se trata el tema del movimiento sufragista en Inglaterra. Decido leerlo, a pesar de que no empieza muy bien con ese título.

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En el artículo se relata la historia de Emily Davison dentro del movimiento sufragista, pero también se realiza una retrospectiva general del movimiento en sí, deteniéndose en algunas de las estrategias usadas por las mujeres para conseguir sus logros. Mujeres principalmente provenientes de clases medias, de tendencia liberal y fuertemente politizadas, que no temían entrar en prisión o hacer huelgas de hambre para conseguir sus objetivos.

Después de señalar las diferentes tácticas que fueron asumiendo en sus luchas, desde las protestas más pacíficas, las manifestaciones o presiones de personajes relevantes hasta métodos más agresivos como la ruptura de ventanas de algunos ministerios o de los escaparates de comercios de las calles más céntricas, incendios provocados o encadenamientos a las verjas de las residencias de la alta sociedad, y después de contar cómo las sufragistas se expusieron públicamente en la lucha por la igualdad entre hombre y mujeres, el autor zanja el artículo de la siguiente manera: “Es posible que la concesión del sufragio hubiera llegado de todas maneras sin la muerte de Emily Davison, e incluso sin la presión reivindicativa de las sufragistas, pero lo cierto es que sus campañas y actos contribuyeron a elevar la conciencia de decenas de miles de mujeres”.

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Así, en un solo párrafo final, se muestra toda la carga ideológica que conlleva la interpretación histórica por parte del autor. Según este punto de vista, la consecución del sufragio para las mujeres pasa de ser un logro a una concesión, en la que poco tuvo que ver la lucha de las sufragistas, ya que parece que de todas maneras iba a acontecer. Es una curiosa visión de la historia en la que los hechos suceden porque tienen que suceder, y los grupos sociales parecen no tener nada que ver en ello, independientemente de sus acciones. La afirmación del autor supone negar la capacidad de agencia de las personas en el devenir de la historia; en concreto, la capacidad de agencia de las mujeres en los logros por la igualdad entre hombres y mujeres. En otras palabras, supone ningunear la lucha del movimiento sufragista.

Entonces me planteo que, por la misma lógica de análisis del artículo acerca de las sufragistas, los derechos de los trabajadores y las trabajadoras se habrían conseguido igualmente, independientemente de las luchas del movimiento obrero, por lo que las muertes de todas las personas que estuvieron en esa lucha, incluídos los trabajadores anarquistas asesinados tras la revuelta de Haymarket, Chicago, por los que se conmemora el día 1 de Mayo, que comenzaron una Huelga General para alcanzar las 8 horas de trabajo diarias de las que ahora disfrutamos, no habría tenido sentido.

Tampoco habría tenido sentido la lucha del Movimiento por los Derechos Civiles en Estados Unidos, una larga lucha que tuvo lugar gracias a personas empeñadas en hacer extensible el acceso a los derechos civiles y la igualdad a la ciudadanía, especialmente a la ciudadanía negra. Supondría interpretar que el hecho de que Rosa Parks decidiera un día considerarse a sí misma igual que una persona blanca, no supuso un incidente que contribuyera a la consecución de los derechos civiles para la comunidad negra en EEUU, pues igualmente se habrían conseguido.

En definitiva, esa simple y tajante conclusión conlleva un posicionamiento sobre la realidad que resulta tremendamente reaccionario, ya que si lo llevamos al momento actual, esa secuencia lógica nos lleva a pensar que las posibles luchas que podamos emprender para enfrentar la situación actual son absurdas, pues no es la voluntad de un movimiento social lo que puede cambiar las condiciones sociales y económicas de una determinada sociedad. Y sobre todo, supone negar la humanidad de una parte de la ciudadanía, desde el momento en que deja de ser posible constructora de su propio destino, que es al fin y al cabo, una de las cuestiones que definen la humanidad de la persona.

Negar esto es eliminar la capacidad de agencia, invisibilizar estas luchas, y reproducir un análisis patriarcal en la que la capacidad de influencia sobre la vida pública y el destino de la humanidad solo cabe en las manos y decisiones del hombre blanco occidental con capital y dominio económico.
Esta lógica de análisis, que los derechos se conceden de todas maneras, es la que llevará a pensar que el feminismo no es necesario, o a creer en la igualdad, pero no en el feminismo, tal como plantean numerosas famosas:

“¿Feminista, yo? No, gracias”

“Yo no soy feminista, pero…”

Sin embargo, los derechos no son concesiones que nos hayan hecho a las mujeres y no han llegado por gracia del orden histórico de las cosas, sino
GRACIAS AL FEMINISMO

Por si esto no queda claro, este mes se está tratando esta cuestión desde la campaña 12 causas feministas para un 2013 menos machista, con la que colabora Entregrietas, buscando la visibilización de los logros que el movimiento feminista ha  ido alcanzando desde sus inicios, de los que actualmente disfrutamos todas las mujeres.

GRACIAS AL FEMINISMO

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