Grietas Feministas, Cyborgs emergentes

Tal y como les contamos en la entrada Tránsitos: del cyberespacio al espacio presencial, las compañeras de La Fábrika Crítica – LFK nos invitaron a participar en la mesa “Reconstruyendo genealogías: los movimientos socio-políticos feministas y de mujeres en Granada”, cosa que nos supuso un estímulo y un re-pensarnos como habitantes de este espacio cibernético para compartirnos con el resto de grupos y colectivos, en una tarde que, todo sea dicho de paso, fue increíblemente emotiva y enriquecedora.

Ya de vuelta del mundo presencial, y con la intención de hacerles partícipes de este proceso de construcción de una “genealogía entregrietana”, compartimos ahora parte de nuestra presentación, comenzando por definir este espacio como un lugar de experimentación ciberfeminista.

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“El Manifiesto Cyborg” de Donna Haraway vió la luz a mediados de los 80 y en él propone dos aspectos que nos parecen fundamentales, y que atraviesan nuestro proyecto:

  1. El ciberespacio como un lugar en el que retar las relaciones de poder patriarcales y heteronormativas, en tanto que las tecnologías digitales posibilitan la creación de redes de afinidad que trascienden lo presencial, y que no tienen por qué ser menos sólidas que éstas.
    1. El ciberespacio es algo nuevo, que se está creando, y que además tiene la capacidad de re-crearse constantemente porque todo es efímero y a la par permanece, lo que no deja de ser paradójico: lo que hoy es “trending topic”, mañana será “Lo que el viento se llevó”: algo que muchas y muchos conocen como el gran clásico que es y por la fama que tiene, pero que no todo el mundo ha visto. Los contenidos que son virales o muy polémicos permanecen candentes en la RRSS hasta que son relevados por otros, y es ésta característica la que pone en el punto de mira las posibilidades de participación, social y política, que brinda internet y que han posibilitado que en muy poco tiempo se haya consolidado como referente y creador de opinión pública.
  2. La identidad cyborg. Haraway propone este modelo de sujeto como aquel que se adapta a este nuevo escenario sociopolítico del s. XXI, de las redes y del ciberespacio. El ser-cyborg es un híbrido entre lo humano-orgánico-naturaleza y la tecné-máquina que posibilita, o al menos facilita, su existencia. Es también a su vez, una criatura real social vivida y un ser ficticio, un alter-ego virtual, sin que ninguna de estas dos formas de ser, sea más válida que la otra. Aunque dicho de esta forma, pueda parecer que esta identidad cyborg se aleja de nuestras cotidianidades, si hacemos una retrospectiva de cómo es nuestro día a día, descubriremos que nos relacionamos con las máquinas y que somos a través de ellas. Para ilustrar esta idea señalamos dos puntas de iceberg:
    1. Las telecomunicaciones y tecnologías de la información: solemos ir con un Smartphone o tener perfiles en RRSS, opinamos y compartimos pensamientos de personas que nunca hemos visto y que tenemos muy pocas probabilidades fácticas de conocer presencialmente. Todas estas acciones convertidas en cotidianas hacen que seamos cyborgs, y que nuestro ser ficticio sea igual de real y de verdadero que el presencial.
    2. La implantología médica: cuando perdemos dientes se nos implantan otros nuevos, literalmente se taladra nuestra mandíbula y se atornillan a ella. Cuando nuestra columna vertebral sufre torsiones, pérdidas óseas o fracturas, nos insertan piezas de metal para reparar la estructura, para que podamos seguir “funcionando”. Este tipo de hechos los tenemos totalmente normalizados, sin embargo patologizamos y convertimos en “raras” o en “otras” a las personas que llevan biotecnología integrada. Sobre este hecho, que daría para reflexionar mucho en sí mismo, podemos recomendar el documental “Ciborgs…muy humanos”, realizado en el estado español, y el corto documental “Biohackers: a journey into cyborg America”.

cyborg-corset_tattoo_pin-up-girlDe acuerdo con este posicionamiento y como Entregrietas, proponemos y habitamos el ser cyborgs, como una forma de rechazar los esencialismos identitarios heteronormativos de “ser mujeres” y practicar el ser en cada contexto, en definitiva, el ser performativo que se propone desde las Teorías Postestructuralistas y Queer.

Según argumenta Haraway, un cyborg, no requiere una identidad estable y esencialista, lo que permite crear coaliciones basadas en «afinidad» en vez de identidad. El ser cyborg está por tanto predispuesto a crear redes y a autopercibirse como un nodo en una red que se relaciona con otros, cuyos modos de relación no tienen por qué responder a los ideales occidentales y patriarcales.

En nuestro caso el interés personal y coyuntural nos impulsó a habitar las Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación, dentro de las que hemos ido aprendiendo y consolidando ciertas praxis.

Entregrietas nos posibilita, en tanto que cyborgs, formas de construir colectivamente más allá del espacio físico que compartimos entre nosotras, habitando una red en la que co-construimos con otros, otras, otres…en definitiva, con ustedes.

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