Mujeres bajo sospecha II

Transitando por la(s) red(es) nos hemos encontrado el vídeo en el que las personas que han participado y promovido que esta exposición y libro echaran a rodar hace poco más de un año, narran y visibilizan a las mujeres que vivieron bajo el franquismo, a la vez que cuestionan las formas de control desarrolladas en este periodo sobre nuestra sexualidad y nuestros cuerpos.

Sigue siendo el tiempo de las mariposas

Se acerca la conmemoración del 25N, y no queríamos dejar pasar esta fecha sin traer a colación el origen de este día: ¿por qué celebramos el 25 de Noviembre?

Las protagonistas de la historia que dio lugar a que se eligiera esta fecha y no otra, están, como la gran mayoría de las mujeres que han participado activamente en las luchas por la liberación de sus pueblos, invisibilizadas. Y si a esto le añadimos el occidentocentrismo que suele teñir gran parte de las fechas señaladas en los “calendarios solidarios” o reivindicativos, tenemos un combo perfecto que da respuesta a por qué las Hermanas Mirabal son tan desconocidas.

Es importante visibilizarlas a ellas, y también el hecho de que no fueron asesinadas por sus parejas, ni por hombres de sus familias, que es la imagen y el contenido que las Instituciones se empeñan en dar para el concepto “violencia de género”, dejando escondidas las manifestaciones tan diversas que tiene esta forma de violencia en la vida cotidiana y más aún, las violencias estructurales ejercidas desde los Estados.

Infografía 25N

Las Mirabal: Patria, Minerva y María Teresa Mirabal, fueron tres hermanas de la República Dominicana que se opusieron fervientemente a la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo. Comenzaron su andadura política desafiando la estructura existente al manifestar públicamente su deseo de realizar estudios superiores y de ejercer profesionalmente, algo que no pudieron alcanzar dentro del regimen en el que vivieron.

Se posicionaron firmemente en contra de Trujillo, quien ejerció una política de terror y de limpieza étnica e ideológica, y participaron activamente en un grupo de oposición al régimen, conocido como “Agrupación política 14 de junio”. Dentro de este grupo fueron conocidas como Las Mariposas porque ése era el nombre con el  que Minerva se identificaba en las relaciones políticas, y fueron admiradas en la comunidad por su labor, e identificadas como lideresas del movimiento.

Dos de las hermanas, Minerva y María Teresa, fueron encarceladas, violadas y torturadas en varias ocasiones. A pesar de estas vejaciones, continuaron en su lucha por terminar con la dictadura. Después de varios encarcelamientos, Trujillo decidió terminar con las hermanas Mirabal.

En 1960, después de numerosas detenciones y juicios, las hermanas Mirabal fueron puestas en libertad en un extraño gesto amable del dictador, que no fue más que una trampa, ya que sus sicarios las interceptaron el 25 de Noviembre de ese mismo año mientras viajaban en coche por una carretera rural: las torturaron y las asesinaron, en un intento de ofrecer un castigo ejemplar a sus seguidoras y seguidores.

Trujillo creyó en el momento que había eliminado un gran problema. Sin embargo, el asesinato le trajo muchos inconvenientes y fue el principio de su desgracia. La muerte de las Mirabal causó gran repercusión en la República Dominicana. La tragedia de su muerte y la evidencia de la atrocidad perpetrada por la dictadura, provocó que el pueblo dominicano se empoderara para apoyar los ideales de libertad de las Mariposas. Esta reacción contribuyó a despertar conciencias, y culminó con el asesinato del dictador el 30 de mayo de 1961.

Si alguien quiere conocer las historia más de cerca, recomendamos la película “En el Tiempo de las Mariposas“.

Los asesinatos son la consecuencia más brutal de un patriarcado atroz presente en nuestra sociedad, la expresión más radical de la violencia ejercida contra las mujeres. Pero todos los días, mujeres de todo el mundo sufrimos violencias.

Para combatir estas violencias están LOS FEMINISMOS, desde donde SEGUIMOS creando, denunciando, reivindicando…

Sobre fútbol, mujeres y anuncios publicitarios…

El pasado domingo se hacían eco de esta noticia la prensa deportiva (AS y SPORT) y algún que otro canal de noticias, como YAHOO

¿Qué ha pasado? ¿En qué estaban pensando l@s publicistas que idearon el anuncio? Y peor aún…¿por qué la cadena no lo retira?

Este hecho pone de relieve dos aspectos casi-dramáticos de la lucha por la igualdad en el mundo del deporte:

– la invisibilización de las mujeres en las prácticas deportivas en general, y más aún en los deportes de masas como el fútbol: ningún medio se ha molestado en profundizar en la noticia o posicionarse acerca de la idoneidad del anuncio, simplemente funcionan como voceros de “la polémica”, y algunos hasta aprovechan la coyuntura para recordarnos que podemos seguir la liga en la sección “deporte femenino” en esas mismas páginas,

– el caldo de cultivo para el neomachismo y los machismos 2.0 que suponen los foros de la prensa on line: solo con echar un vistazo a los comentarios que sobre la noticia se han hecho en las webs podemos constatar este hecho, porque están plagados de estereotipos y chistes machistas de los “socialmente permitidos”.

comentarios futbol¿Hasta cuándo? ¿Cuándo se integrará  de forma eficiente en la agenda política la necesidad de realizar el seguimiento y la eliminación del sexismo mediático?

Simplemente…BELLAS

Las características de nuestro orden social, a lo largo de la historia de un patriarcado legitimado, no han propiciado en absoluto la emergencia de la identidad femenina en tanto que las mujeres no somos “sujeto”, porque nuestra condición “social” (que aunque solo sea un constructo social, a efectos prácticos se asume como natural, y a veces hasta biológico) nos relega a una pasividad que sólo nos deja “ser” para los ojos de otras personas.

Obviamente, cuestionamos esta relación directa que se suele realizar entre belleza y delgadez, pero aún así resulta llamativo cómo el hecho de que una mujer se esfuerce en “ponerse guapa” haga que un hombre sienta inseguridad porque esto le hace afirmarse en que ella está con otro, sin contemplar la posibilidad de que el objetivo de estar guapa sea su propio bienestar.

En este sentido, las identidades femeninas quedan subsumidas a la feminidad, por la que entendemos: una serie de atributos relacionados con la imagen femenina, fraguados a partir de una reflexión acerca de cómo construirla de tal forma que impresionemos con éxito a las y los demás, ya que de nuestra imagen dependen en gran medida nuestras posibilidades de promoción social. De esta manera, podríamos decir que las mujeres no nos construímos, sino que nos adaptamos a unos cánones preexistentes.

Con la emergencia de los modos liberales burgueses, en el s.XVIII se institucionaliza la delgadez como signo de distinción, en detrimento de la anterior concepción, ahora propia de las clases bajas, que consideraba la gordura símbolo de abundancia y de riqueza. Las mujeres asumieron la delgadez como un atributo deseable, asociado a la belleza y a la juventud.

Antes, la menopausia era considerada el fin de la utilidad social de las mujeres en tanto que perdían todo interés reproductivo; pero a partir de ese momento lo harán con la vejez. Este cambio da paso a un modelo cuya finalidad era prolongar la belleza-juventud para continuar gustando a sus maridos y permanecer en el seno del matrimonio, vía para sobrevivir en la sociedad. Se produjo en ese momento un incremento en los cuidados estéticos que ha trascendido, redefiniéndose, hasta nuestros días.

Cabe señalar, que muchas de estas modas impuestas a las mujeres han sido y son perjudiciales para su salud: como los pies flor de loto, los tacones, los corsés del s.XIX, “la talla 38” o las dietas milagrosas acompañadas de fármacos que aumentan su efectividad.

Precisamente mediante la proliferación del espectáculo en torno al cuerpo femenino, nace la división sexual dentro de la feminidad, generando dos grandes grupos a los que adscribirse en función de las cualidades que se tengan para despertar deseo sexual entre los hombres:

1. Diosas sublimadas, eternamente delgadas, jóvenes y bellas, que están para ser admiradas y abundan en TV y vallas publicitarias:

2.  Mujeres de carne y hueso, materiales, heterogéneas, que tienen otras cualidades y  son poco visibles en los medios de información y comunicación:

Dentro de esta cosmovisión cultural acompañada de un sistema de consumo que es la base de nuestra estructura social, los mensajes publicitarios usan los estereotipos para instalarnos en un universo onírico al que accederemos tras la adquisición del producto anunciado (quienes conforman el grupo 2 disponen de este camino para llegar a formar parte del grupo 1).

La acción (anti)pedagógica del discurso publicitario queda visible en la incidencia de las modas en el colectivo social en general, pero sobre todo en las y los adolescentes, por lo que debería reflexionarse de una manera más intensa sobre el tema, sobre si es lícito o no que la industria publicitaria haga uso de determinados estereotipos sabiendo los efectos que produce entre la población.

La Publicidad asocia el triángulo Belleza-Delgadez-Juventud a la felicidad, al éxito, al placer… Nos hace creer que consumiendo cosmética selecta o determinados productos alimentarios y con esfuerzo, llegaremos a ser como  “la bella” que lo promociona, pero esa belleza no existe, también es un producto: creado a partir de una selección minuciosa, tratado dermatológicamente, además de los retoques digitales que se hacen a fotografías y vídeos.

Pero nos crean lazos afectivos con las imágenes porque la bella también es madre, o va a la playa, o hace cualquier cosa que nosotras podemos hacer. La consecuencia de todo esto es que estas prácticas de consumo se han convertido en una necesidad y en uno de los pilares de la feminidad occidental.

A todo esto hay que sumar dos hechos:

  • El sector cosmético es de los que más dinero invierte en publicidad, dirigiéndose hacia las mujeres que son sus principales receptoras, y asestando golpes bajos psicológicos en la herida abierta de la inseguridad física femenina. La publicidad se aprovecha, según Lipovetsky, de las inseguridades que el sistema crea, por ejemplo la dependencia de tener o no una buena imagen para optar a un puesto de trabajo determinado[1].
  • La moda deja paso a la MODA ABIERTA, ya no existe una indumentaria común sino una multiplicidad de modas y modos que perfilan nuevos códigos sociales porque, detrás de cada modelo estético se agazapa una conducta y una concepción del cuerpo, dominada por los sistemas de publicidad.

Ya en los 60, Betty Friedan denominó a este fenómeno “mercantilismo sobre mujeres”, y desde los feminismos se ha reaccionado contra este fenómeno enérgicamente durante las últimas décadas, de forma que a día de hoy podemos afirmar que se han logrado visibilizar tanto la heterogeneidad existente entre los cuerpos de las mujeres, como la opresión que supone la imposición de los modelos aquí descritos y los costes que puede tener para la salud el intento de alcanzarlos. Pero eso sí, no puede perderse de vista que lejos de conseguir los objetivos de control sobre los contenidos publicitarios y televisivos referidos a los cuerpos de las mujeres, esta práctica se ha extendido sobre los cuerpos de los hombres, sobre todo en los últimos 10 años.

En general, toda la variedad de ofertas (hay un producto casi para cada parte del cuerpo) solo sirve para lo mismo: para crear incomodidad, fomentando el deseo de ser otras, de ser iguales que las bellas porque en esa idea se fundamenta el éxito de esta gallina de los huevos de oro que es la industria cosmética.

Y para tí ¿qué es “ser bella”?


[1] En: L. Ventura:  La tiranía de la belleza. Ed. Plaza & Janés. Barcelona, 2000. [pp. 30]

#19Marzo Por las Paternidades (Co)Responsables

Infografia Paternidades

¿Qué implica “ser padre”? ¿Qué modelos de paternidad se potencian desde las actuales políticas de conciliación?

Desde Entregrietas queremos visibilizar a ese grupo, aún pequeño, de hombres que están desafiando la normativa heteropatriarcal al expresar libremente su deseo de cuidar, de amar y de educar, porque están asentando un referente cultural importantísimo para posibilitar cambios efectivos en la tradicional división sexual del trabajo.

Además, sin ese movimiento “complementario” a través del que el sector masculino de la población entra en la esfera de lo doméstico y de lo reproductivo, no será posible superar las limitaciones que existen para el desarrollo integral de las vidas de las mujeres, derivadas del hecho de que se ha salido al mercado laboral y se continúan asumiendo las responsabilidades naturales de la reproducción social. Tal y como señala Amaia Orozco en el texto La Economía desde el feminismo: trabajos y cuidados, las mujeres para salir a la esfera pública tienen “[…] que disponer de una infraestructura suficiente (familiar, pública o privada) que la sustituya durante su jornada laboral […]”, y eso supone tiempo de trabajo no remunerado ni reconocido, las dobles o triples jornadas laborales de la mayoría de las mujeres.

Para conocer la actualidad del movimiento ciudadano por la(s) paternidad(es) y maternidad(es) CORREPONSABLES, IGUALES E INTRANSFERIBLES, visíta su web y sigue de cerca qué es y cómo avanza la PPIINA.

En definitiva…¿qué se supone que es el amor?

Ríos de tinta y kilómetros de películas han corrido sobre el amor, pero… ¿qué es, aparte de una enorme nube de ideas y conceptos que habitan nuestras mentes?

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 Lord Byron: “El amor del hombre es algo aparte de su vida, mientras que el de la mujer es su existencia”

Pablo Neruda: “Para mi corazón basta tu pecho, para tu libertad bastan mis alas”

Arthur Rimbaud: “Yo no amo a las mujeres. El amor hay que reinventarlo, todo el mundo lo sabe”

Pinta y colorea: crea tu propio MODELO DE AMOR

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Cuando desde las campañas feministas se denuncia el amor romántico como un elemento cultural que constriñe nuestras vidas, nos hace pres@s de unas vidas que no son las que hemos decidido e incluso, en algunos casos, puede llegar a matar, evidentemente no se refieren al amor de una forma general, ese amor que también es una energía que mueve el mundo, sino un amor mucho más concreto, que lleva toda una ideología detrás, como sistema de creencias cerrado y asentado en mitos que son planteados como verdades absolutas.

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Fina Sanz distingue entre el amor universal y el amor particular. En su obra “Los vínculos amorosos”, nos dice “El amor es una vivencia universal, existencial que se experimenta como algo  trascendente. Puede ser como algo que nos invade y que trasciende los límites de lo concreto y parece ponernos en comunicación con el cosmos. Sin embargo, ese sentimiento amoroso toma formas concretas cuando se materializa en una relación dual, en un vínculo amoroso (…). Se podría hablar aquí del amor particular. Esas formas en que se expresa el sentimiento amoroso varían de unas sociedades a otras y según los diferentes períodos históricos.”

Es aquí donde entra en juego lo que se denomina el AMOR ROMÁNTICO, que sería la forma en que vivimos en nuestra sociedad el amor particular dual, el cual es vivido de forma diferente según seamos mujeres u hombres. La forma de vivir el amor es contextual, la forma en que nos vinculamos es producto y a la vez define la estructura social. Es un amor que establece los parámetros en que ha de vivirse ese amor, constituyéndose en un mandato social, en un imperativo social que estructura nuestras vivencias afectivas.

Ese imaginario del amor por el que estamos condicionad@s y del que es difícil escapar, está repleto de mitos y creencias que nos transmite la publicidad, el cine, la música, los medios de comunicación y se respira en nuestra cotidianidad, ya sea  de forma sutil o explícita.  Estos mitos y creencias están siendo ampliamente recogidos y cuestionados desde los estudios feministas, con objeto de deconstruir  esta ideología amorosa que no nos permite vivir nuestras relaciones de una forma libre y saludable.

La investigación realizada por la Fundación Mujeres “Detecta Andalucía” clasifica en 4 grupos, 19 mitos, falacias y falsas creencias acerca del ideal del amor romántico, y “cuya asunción supone un importante factor de riesgo para establecer relaciones de desequilibrio de poder en las parejas y por tanto de la violencia de género:”

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Además de estos mitos y falsas creencias en torno al amor, que constituyen una meta inalcanzable y un proyecto de vida arriesgada para nuestra salud mental, encontramos que los mandatos sociales sobre el amor son diferentes según seamos hombres y mujeres, y  establecen quienes son las partes que deben vivenciar ese amor romántico. El mito del amor romántico se sustenta en un modelo heterosexual con roles de género bien diferenciados y definidos.

Uno de los mandatos sociales para las mujeres que BEPKO, C. y ANNKRESTAN, J recoge en  “¿Por qué las mujeres no saben decir no?” es

–          Haz que las relaciones funcionen. Ama por encima de todo.

El mandato social para las mujeres en torno al amor va dirigido a ENCONTRAR AL HOMBRE DE TU VIDA (Mito de la media naranja y de la complementariedad) y conservarlo. Toda la carga va dirigida sobre la mujer, que prioriza su relación de amor sobre todas las demás cosas. El AMOR (ROMÁNTICO) ES LO MÁS IMPORTANTE. De esta manera, las mujeres tienden a poner el amor en el centro de su vida, con las consecuentes dependencias emocionales que se derivan de ello.

Sin embargo, por más que los hombres también estén influidos por los mitos anteriores, para ellos no es el amor lo que se coloca en el centro de sus vidas, sino su propio proyecto de vida, en el que el amor puede estar incluido o no, y se pueden permitir no cuidarlo, no responsabilizarse de él. El mandato social para ellos pasa por triunfar en la vida, buscar su autonomía, ser independientes, fuertes, valientes, e incluso, no dejarse embaucar por las mujeres, para cumplir su cometido, o de lo contrario podría  ser tachado de calzonazos, o no cumplir con el mandato de ser un conquistador y desear a toda mujer que se le ponga delante como buen hombre que se precie.

De esta manera, nos dice Marcela Lagarde que del AMOR se espera “todo”, lo cual es una  responsabilidad demasiado grande para que nos lo aporte una sola persona, y que tiende a crear insatisfacción por esperar del amor un ideal difícil de cumplir. Al poner al amor en el centro de sus vidas, las mujeres se vuelven  más dependientes y esperan más de sus relaciones amorosas, buscando un trato determinado de los hombres (que las cuiden, que las protejan, que las adoren…), cuando por otra parte, a los hombres no se les ha enseñado a cuidar.

Ese ideal inalcanzable, es lo que Coral Herrera define como una utopía colectiva, imposible de alcanzar y que funciona como anestesiante social,  a la vez  que generador de un sufrimiento innecesario.

Por todo lo anterior, al amor es necesario ir con arneses, desprenderlo de su falta de racionalidad, que se nos presenta como si fuera algo ajeno a nosotr@s y que no depende de nuestra voluntad, y dotarlo de un sentido propio, de nuestra construcción personal. Saber situar el amor en nuestras vidas y saber situarnos ante el amor es un proceso de crecimiento y maduración personal, que supone desmontar los mitos y creencias del amor romántico, para construir un amor real, satisfactorio y placentero, no basado en el dolor y en el sacrificio, sino en nuestros deseos y necesidades, un amor por el que no nos sintamos arrastrad@, sino producto de nuestra decisión y proyecto de vida, que es una parte más de ella, y no el todo.

Por ello, como señala Monserrat Moreno en su libro “Cómo se enseña a ser niña”, es necesario “liberar los modelos”, y crear modelos nuevos y propios.

Es necesario crear nuestro PROPIO MODELO DE AMOR,con los ingredientes que queramos  y las personas que queramos.

El puzle lo creas tú!

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