Tránsitos: del Cyberespacio al Espacio Presencial

Apenas un año después de que Entregrietas abriera su cyber-espacio, Febrero de 2014 nos ha sorprendido con varias invitaciones a romper la frontera de esta dimensión para participar del mundo físico, de encuentros presenciales, en los que por primera vez Entregrietas trascenderá su yo-cyborg para asistir, conocer, compartir e interactuar con seres de carne y hueso!

El próximo fin de semana, durante los días 21 y 22 de febrero estaremos en Málaga, participando de un Encuentro organizado por la ONGD Mujeres en Zona de Conflicto-MZC y en el que se trabajará a partir de la pregunta: “¿Por qué educar para la Paz y los Feminismos en tiempos de crisis?” 

Suena interesante pensar en que muchas personas-colectivos-entidades, situadas en diferentes posiciones dentro del amplio abanico de la Intervención Social y Educativa,  que tenemos como denominador común el hecho de ser agentes sociales activos que promueven la cultura de paz desde un enfoque de género, vamos a tratar de dar respuesta a esta cuestión.

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programa definitivo

La siguiente semana, el 27 de febrero, estaremos en Granada, asistiendo a la primera parte de las Jornadas “Claves Feministas para Tejer Trayectorias” organizadas por las asociación La Fabrika Crítica, y participando en la mesa “Reconstruyendo genealogías: los movimientos socio-políticos feministas y de mujeres en Granada”, donde confluiremos con distintos colectivos y asociaciones feministas, compartiendo trayectorias, inquietudes, sentires e intereses.

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Por supuesto, si estás en Málaga o en Granada en esas fechas, quedas más que invitad@ a acudir a ambos eventos. Si no, te invitamos a difundir y a re-invitar a quienes creas que puedan estar interesad@s en formar parte de estos espacios.

Emoción sin fin es lo que sentimos ahora mismo.

¡GRACIAS!

#SalvaaCenicientas

¡Hola a tod@s!

Nos hemos retrasado al volver de vacaciones porque otros procesos, personales y profesionales, nos mantienen alejadas de la redes en este momento, pero seguimos…sumando energías, todas las posibles, para ir dando pasitos hacia la creación de otras realidades, en las que creemos y que queremos habitar.

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Al volver de las vacaciones también nos hemos encontrado con una noticia triste, y es que l@s compañer@s de Cenicientas 3.0 están a punto de cerrar sus cyber-puertas. Embargadas por los sentimientos tan controvertidos que esto nos suscita, porque pone en evidencia que las entidades públicas y privadas no defienden los proyectos integrales que promueven la igualdad real y el empoderamiento de las mujeres, queremos hacernos eco de la campaña de crowdfunding que da nombre a esta entrada y potenciar así la red sororaria de apoyos que consiga que l@s compañer@s puedan cerrar sin deudas personales.

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Para quienes no conozcan mucho el proyecto, además de visitar su web pueden escuchar este podcast de una entrevista en La Mirada Sucia (Radio La Granja) en la que explican muy bien en qué consiste y cómo ha sido su proceso.

Sol@s no podemos, con amig@s…sí!cuando 2 mujeres se juntan y un día de repente somos mil

Las feministas son felices

Hace unos meses, desde Entregrietas decidimos unirnos a la campaña que se lanzó desde distintas plataformas feministas con objeto de modificar el contenido que Google ofrece acerca de las feministas en su buscador, como acto simbólico que tiene como finalidad darle la vuelta a la visión negativa de las mujeres feministas, ampliamente extendida en nuestra sociedad.

Las Feministas somos lo máximo

Después, quisimos investigar un poquito más, y ver qué decía Google de ésos invisibles, los hombres feministas, y esta vez a Google le costó un poquito más.

Los hombres feministas… ¿son?

Pasado un tiempo, nos hemos vuelto a acercar al buscador de Google, y algo ha cambiado, aunque no mucho.

feministas son

Han sido multitud de voces las que se han unido a este acto simbólico cibernético que quiere reflejar una imagen diferente de las feministas, una imagen con la que nos sintamos más identificadas.

Las feministas somos lo máximo es sólo una de las cosas que se pueden decir para darle la vuelta a la imagen social de las feministas.  Pero hay otras muchas cosas con las que podemos identificarnos para ir creando una imagen desde nosotras. Por ejemplo, que las feministas somos más felices, en total contradicción con el estereotipo que nos pone como unas amargadas.

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Y es que el feminismo es un movimiento emancipador. Una vez que te pones las gafas de género empiezas a ver cómo la realidad cotidiana está impregnada de una pátina más o menos gruesa de patriarcado, y empiezas a darte cuenta de muchas cosas que antes no veías y que están en la base de la desigualdad de género. Sin embargo, esto mismo, a la vez es liberador, porque es entonces cuando puedes comenzar a hacerle cortes de manga a esas pequeñas y grandes cotidianidades que te oprimen. Empiezas a entender que estar bella es una imposición para las mujeres que nos quita mucho tiempo para otras actividades más interesantes, y que la base de ello es estar guapas para los hombres, que son la medida de todas las cosas. Entonces, decides que vas a ir un día  sin depilar a la playa, a ver qué pasa. Empiezas a entender que gustar a los hombres no es una obligación, y que tu autoestima no pasa por ser más o menos atractiva para ellos, que en tus relaciones amorosas llenas de insatisfacción hay una dosis importante de poder y desigualdad bajo el paraguas del amor que todo lo puede,  que además éstas relaciones están heteronormativizadas y establecen unas pautas de sexualidad que no siempre son las más satisfactorias para ti, que bajo la incomodidad de los “piropos” que te gritan por la calle lo que se esconde es una agresión sexual, y un sinfín de cosas más. Y es liberador porque solo cuando empiezas a ser consciente de estas realidades puedes empezar a establecer estrategias para enfrentarte a ellas, desde el respeto a nuestros propios ritmos y contradicciones.

Por ello, afirmamos que las feministas somos más felices. Y no solo lo pensamos nosotras.  Según un estudio, el feminismo fomenta la felicidad de las parejas, siendo éstas más sanas. Y también otras feministas confirman nuestra tesis.

Isabel Moya Richard, directora de la Editorial de la Mujer de Cuba, quien además es experta en las representaciones de las mujeres en la prensa y la publicidad, en una entrada del blog Mari Kazetari afirma: “El feminismo me ayudó a aceptar mi cuerpo, a sentirme feliz en él, aunque esté en silla de ruedas”.

Por su parte, Victora Aldunate, integrante del colectivo feminista chileno “Memoria Feminista” nos dice: “Creo que lo más importante que me ha aportado el feminismo en mi vida, es la libertad real de actuar y ser como siento y quiero. Cuando eliges ser feminista tienes que elegir entre los costos que significa no serlo y los costos que tiene ser feminista, porque todo tiene sus desafíos -además de placer y alegría-. Los costos de No ser feminista tienen que ver con actuar bajo las reglas patriarcales y neoliberales de consumo, clasismo y arribismo, bajo esa tonta idea de “familia bien constituida” que no se sabe muy bien qué es porque en esas familias “bien constituidas” muchas veces se oculta maltrato, diversas situaciones que producen dolor a sus integrantes y hasta aburrimiento. Y ser feminista significa rebelarse a todo eso para ser feliz respondiendo a las propias necesidades y deseos.(…) Creo que ser feminista, es revelarse contra lo establecido, para ser feliz, lo establecido, son esas cosas que se supone debes hacer o tolerar aunque no quieras y las creas tontas, hipócritas o humillantes, aunque te hagan daño…”

Y tú, ¿qué piensas?¿las feministas somos más felices?

Una habitación propia para Entregrietas

Hoy estrenamos nuestra habitación en la casa Mujeres con Habitación Propia y  queremos compartirles la llave que hemos recibido esta misma mañana.La llave de tu habitación

Este espacio virtual se organiza bajo la idea de que las mujeres estamos, somos y creamos… a pesar de la invisibilidad histórica, de la desvalorización que existe sobre las cosas de las mujeres, por el mero hecho de serlo, y de que todas las iniciativas que se enmarcan dentro de los feminismos son habitualmente atacadas y calificadas como: “hembristas”, “excluyentes”, “histéricas”, “paranoicas”… y un largo etcétera que no vamos a enumerar ahora.

Desde Entregrietas vemos importantísimo seguir tejiendo redes entre mujeres, re-conocernos y visibilizarnos unas a otras como base de la sororidad, para facilitar cambios que mejoren la(s) posición(es) social(es) de las mujeres en el mundo.

En este sentido, esta casa virtual, aparte de evocar a la WomanHouse de Judy Chicago y Miriam Schapiro (donde en cada habitación se pudo disfrutar de las creaciones a través de las que las diferentes artistas cuestionaron la correspondencia entre los factores biológicos y los roles sociales asignados a las mujeres) se nos muestra como un cyberlugar en el que establecer sinergias y sintonizar con otras mujeres y proyectos que promueven la igualdad.

Quedan invitad@s a visitar la casa, esperamos que les guste habitarla, y por favor, no se marchen sin dejarnos un recuerdo en el Libro de Visitas.

¡Les esperamos!

Capacitación en género: del cambio personal al cambio social

Desde que se convocara la I Conferencia Mundial sobre la Condición Jurídica y Social de la Mujer en México D.F., coincidiendo con el Año Internacional de la Mujer, en 1975, con el objetivo de trasladar a la agenda política internacional que la discriminación contra la(s) mujer(es) seguía siendo un problema en buena parte del mundo, el “género” y “las mujeres” se han ido convirtiendo, respectivamente, en herramienta y destinatarias de numerosas acciones de desarrollo, tanto en el ámbito de la Cooperación Internacional como en el del Desarrollo Local.

mujer cuidando al mundo

Pero después de varias décadas en las que han proliferado tanto los estudios de género en los currículos académicos de las profesiones del Tercer Sector, como la necesidad de integrar al “género” en todo proyecto susceptible de ser financiado, los resultados generales, si le echamos un vistazo al panorama mundial, ponen de relieve el hecho de que la(s) posicion(es) de las mujeres no han mejorado como se esperaba, y que, por tanto, el enfoque de género no ha sido integrado adecuadamente en la práctica, sino que se ha quedado en el papel, en muchas ocasiones oculto bajo un epígrafe del proyecto etiquetado como acciones dirigidas a la mujer.

No integrar un enfoque de género concienzudamente pone de relieve dos aspectos:

1)    Las resistencias de quienes planifican a realizar un proceso de deconstrucción propio, personal.

En los entornos que podrían aglutinarse bajo “Occidente-Norte-Medio-Urbano” vivimos en una falacia de la igualdad sustentada en el hecho de que las mujeres hemos salido al mercado laboral y alcanzado cotas de igualdad formal muy altas. Este es el modelo que se transfiere a “Oriente-Sur-Medio-Rural””: les ilustramos para que sigan nuestros pasos.

Integrar un enfoque de género efectivo implicaría abordar las relaciones de poder, lo que nos situaría a su vez en la necesidad de reconocer que éstas también existen, y que han sido abordadas en forma pero no en fondo, por nuestro modelo ilustrado, blanco y burgués de “Igualdad”.

2)    Facilitar un empoderamiento real para las sociedades de “Oriente-Sur-Medio-Rural” supondría el fin de nuestro modelo de consumo.

Porque está basado en el Neocolonialismo: sólo si seguimos expoliando los recursos de otros lugares, humanos y naturales, podremos continuar viviendo en “Occidente-Norte-Medio-Urbano” tal y como vivimos hoy en día.

El enfoque de desarrollo que prima está centrado en la economía productiva, y este modelo es en sí contradictorio con el Enfoque de Género y los Derechos Humanos, porque no se puede favorecer la igualdad entre mujeres y hombres, sin garantizar la protección del medio ambiente, sin revisar los sistemas productivos que están devorando el planeta, combatir la obsolescencia programada y todos los residuos que genera; tampoco es posible “erradicar la pobreza extrema y el hambre” sin abogar por la soberanía alimentaria y la agroecología, ni cuestionar el sistema de agricultura intensiva mundial y el uso de fitosanitarios y pesticidas que envenenan, literalmente, la tierra, el agua, los alimentos, y los cuerpos de las personas que trabajan en este sector (según la FAO las mujeres producen entre el 60 y 80 % de los alimentos en los países en desarrollo, y la mitad de la producción mundial)

género y justicia socialEstos motivos conducen a pensar que es tarea de quienes nos profesionalizamos en este área de intervención, comprometernos no sólo a abordar las relaciones de poder patriarcales integrando adecuadamente un enfoque de género en nuestros proyectos, sino además, a hacerlo incorporando dos premisas.

Por un lado, debemos ser conscientes de que nosotras y nosotros pertenecemos a una sociedad patriarcal, y que trabajar en este ámbito no nos exime de los arquetipos culturales que nos instruyen en cómo ser mujeres y hombres.

Por otro, asumir constructivamente que dentro de las entidades a las que pertenecemos y que se encargan de implementar estos proyectos, las estructuras organizativas también pueden albergar relaciones de poder desiguales, para reconocerlas y trabajar para modificarlas.

En definitiva, si no nos lo creemos y actuamos para que el enfoque de género se integre en nuestra cotidianidad, ¿cómo lo haremos en el terreno laboral?

mafalda y mundo intercultural

*Artículo realizado para Almanara Consultoría Social y publicado por la Revista Digital SoyMujer

ANTONIA. Un cuento de hadas feminista.

Modelos propositivos en el cine para la igualdad de género I.

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Tenía 16 años cuando fui al cine a ver la película “Antonia”, una película que pasó por los cines españoles sin pena ni gloria (a pesar de su Óscar como mejor película extranjera, entre otros premios), pero que dejó en mí una huella eterna.

Recuerdo el día en que fui a verla, en una tarde cualquiera, cuando aun había cines de los antiguos en el centro de las ciudades, acompañada por mi entonces mejor amiga, (a la que sigo conservando, aunque ya la igualé en categoría al resto de amigas, una vez que decidí desechar las jerarquías en mi imaginario amistoso) y otra amiga más, a la que el tiempo desterró de mi vida. Recuerdo que mi mejor amiga y yo salimos encantadas, y también que a la otra no le gustó.

antonia1Por entonces ya conocía y sabía diferenciar términos como hembrismo y feminismo, que había aprendido de la mano de mi adorada directora del grupo de teatro donde hacía mis pinitos como amateur, y me había dado cuenta de que era feminista sin saberlo, desde que era pequeña y peleaba en mi casa porque mi hermano hiciera su cama al igual que yo, o que yo no la hiciera, al igual que él.

Se me quedó gravada en la retina una escena de la película, probablemente no de las más significativas, pero sí bastante impactante para mí. Una de las protagonistas salía haciendo el pino, después de hacer el amor, para facilitar que los espermatozoides llegaran mejor al óvulo. Y esa es la imagen que me vino a la cabeza, como diez años después, cuando mi memoria recuperó la película para unas jornadas de cine y género. Volví a verla, sin saber muy bien qué me iba a encontrar, si la película que había considerado transgresora a los 16 había dejado de serlo a los 26. Me encontré con la sorpresa de que me lo pareció aun más, de que el recuerdo que tenía no le había hecho justicia. La vimos juntas el actual equipo de Entregrietas, que preparaba por entonces esta jornada, y después de esas jornadas, la he usado en otras muchas ocasiones para formación en temas de género.

memorias de antoniaLa película fue escrita y dirigida por Marleen Gorris en 1995, quien se declara feminista, por lo que reconoce que su película también lo es. Y también es un cuento, un bonito cuento de hadas feminista, que habla de los ciclos de amor, nacimiento y muerte, y de la celebración de la vida, la comunidad y los placeres simples, pero también de la tragedia de la vida creada por la propia humanidad, a través de las vidas de cuatro mujeres de una saga familiar.

Pero, ¿qué es lo que vamos a encontrar en ésta película, para quien no la haya visto, y qué tiene de transgresora?
• Mujeres valientes que crean su comunidad y sus normas fuera de la normas asfixiantes establecidas en el contexto de un pequeño pueblo en el ámbito rural
• Una normalización de la visión de la maternidad como decisión personal por parte de las mujeres.
• Una pareja de lesbianas criando a una hija.
• Una mujer para la que la maternidad no es una prioridad en su vida, con una  pareja masculina cuyo deseo de paternidad es patente.
• Mujeres cuya realización personal pasa por la maternidad, frente a mujeres para las que la maternidad no despierta ningún deseo.
• Mujeres más centradas en su carrera profesional y hombres que desean cuidar a sus hj@s
• La sexualidad y el deseo, así como la maternidad y paternidad entre personas con diversidad de capacidades
• Reparto de tareas domésticas, de cuidado y de subsistencia, y una revalorización de las mismas, que han de ser combinadas con el ámbito profesional, tanto en mujeres como en hombres.

Podríamos decir que lo más transgresivo de Antonia es precisamente que presenta un abanico de mujeres empoderadas, que deciden sobre sus propias vidas, y que las llevan a cabo, desde un respeto a todas las personas y a la diversidad, y contra la opresión, la violencia o la dominación.

Actualmente, Antonia se puede considerar una utopía ecofeminista. Y como dice Galeano: la utopía nos sirve para caminar…