Día 5 de menstruación. La copa de luna es mi amiga.

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He conseguido ponerme la copa de luna con éxito!!!! Voy a sacar el cava, el confeti y el matasuegras!!

Hubo un momento en que me vine abajo y pensé que nunca lo iba a conseguir. He probado diferentes posturas: de pie con las piernas abiertas y un poco flexionadas, sentada en la esquina del váter, otra vez de pie, y otra vez sentada, y al final lo he conseguido poniéndome en cuclillas. Se me ha resistido la jodida, pero al final lo conseguí. Ahora mismo tengo el chichi un poco dolorido, pero se me pasará en un rato, y espero que la próxima vez sea un poco más fácil.

De momento me está gustando más que los tampones, la sensación es más agradable y me resulta menos rígida. Además con los tampones cuando pasa un rato tengo la sensación de tener esparto dentro de la vagina y me los tengo que quitar porque me resulta molesto llevarlo puesto… De momento todo va bien en la primera vez con la copa. Espero que esto sea el principio de una gran amistad! Aunque ya lo comprobaré el mes que viene, hoy es mi quinto día de regla y el flujo ya es escaso.

Día 4 de menstruación. Ha ganado ella.

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Pese a mi buena voluntad, ha ganado ella.

Antes de ponérmela la miré detenidamente y creí que no sería tan difícil. Pensé que ese recipiente podría entrar en mi vagina sin dificultad. Llegué a la conclusión de que no podría ser tan complicado teniendo en cuenta la buena relación que tengo con mis partes íntimas, pensé que me la podría poner más fácilmente… Pero he comprobado por mí misma que las historias de las primeras veces con la copa tienen su razón de ser.

Decido dejarlo por hoy y me pongo la compresa habitual. Voy a tomarme unas cervezas con mis amigas y que me cuenten detalles de cómo meter la copa en la vagina y no morir en el intento.

Día 3 de menstruación. La copa de luna llega a mi vida

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¡¡¡Ha llegado mi Fleur Cup!!!.

Llevaba mucho tiempo pensando en probarla, hasta que me decidí hace unos días. La pedí por Internet y he ido a recogerla a correos. He estado a punto de abrirla en la misma oficina de correos de lo emocionada que estaba, pero he conseguido controlarme y esperar a llegar a casa para abrirla.

Me la esperaba más grande, pero me alegra que tenga este tamaño. Viene en una bolsilla de plástico, ahora tendré que buscarle los complementos… Una bolsita de tela, que sea mona, por supuesto. Me pregunto cómo me irá, he oído tantas historias sobre las dificultades al ponértela… ¿Seremos buenas amigas mi Fleur Cup y yo? O desistiré de ella y quedará dejada en el olvido, volviendo a las compresas y los tampax, que me mirarán desde el estante con mala cara pensando que soy una traidora…

En cualquier caso, hoy tengo demasiado flujo, el vientre hinchado y se ha hecho ya tarde. Dejo para mañana nuestro primer encuentro…

La ciudadanía que menstrúa

La menstruación. La regla, el periodo, estar mala, tener el mes…
Esa cosa silenciosa que le pasa a la mitad de la población todos los meses durante una gran parte de su vida, que suele durar entre 3 y 7 días, y de la que resulta soez hablar en público. La coartada perfecta para que no pierda actualidad el calificativo de histérica, para justificar cualquier queja de las mujeres, haya o no razones para las mismas…
La menstruación, la regla, la menos regla de las reglas, esa que genera una industria de artículos que computa al 10% de IVA, aunque sean de necesidad básica. Esa que está tan invisibilizada, que en la publicidad la sangre menstrual se sustituye por un líquido azul, que se parece más a cualquier líquido limpiador, que a la menstruación.

Tan acostumbradas estamos a ver el líquido azul, que un anuncio que muestra la sangre menstrual es noticia:

pantallazo anuncio compresas con sangre de verdad La menstruación. Ese hecho fisiológico que nos sucede a todas las mujeres a lo largo de nuestra vida y del que sabemos tan poco. ¿Por qué nadie me explicó en qué consiste la menstruación en mis años de educación obligatoria? ¿Por qué no nos enseñan cuál es el proceso que sigue nuestro cuerpo? Pero… ¿Qué es la menstruación?

A ver que nos dice la RAE:

Menstruación
1. f. Acción de menstruar.
2. f. Menstruo de las mujeres.
No aclara mucho, parece que da cosilla hablar de la menstruación en la Real Academia de la Lengua… Vamos a buscar qué es menstruar, a ver si nos aclara algo más…
Menstruar
1. intr. Evacuar el menstruo.
Vaya… Sigue sin dejarlo muy claro… Vamos a buscar menstruo…
Menstruo
Del lat. menstruus, de mensis ‘mes’.
1. adj. Perteneciente o relativo al menstruo de las mujeres y hembras de ciertos animales. Sangre menstrua.
2. adj. desus. Perteneciente o relativo al mes.
3. m. Acción de menstruar.
4. m. Sangre procedente de la matriz que todos los meses evacuan naturalmente las mujeres y las hembras de ciertos animales.
Vale, ya sabemos que viene del latín, que hace referencia al mes… pero hasta la cuarta definición no aclara nada del hecho fisiológico que significa la menstruación, y aun así, tampoco define mucho. Vamos, que si una adolescente se tiene que enterar de qué es la menstruación a través de la RAE lo tiene difícil.

La Wikipedia le dedica un espacio bastante mayor y más atinado…

Menstruación:
El periodo, regla o menstruación es el sangrado normal que las mujeres y algunos mamíferos hembras tienen, cuando el óvulo que fue expulsado del ovario para ser fecundado no es fertilizado. En esta última fase del ciclo menstrual, llamada fase postovulatoria, es cuando el endometrio, que se había estado haciendo grueso como preparación para recibir, implantar y nutrir al óvulo fecundado, se desprende. El flujo de una menstruación en total es de alrededor de 40 a 50 ml, o aproximadamente cuatro cucharadas. Está compuesto de sangre, tejido endometrial y otros fluidos vaginales. Este flujo sale por la vagina y su duración promedio es de tres a siete días.

Es un proceso cíclico y fisiológico de las mujeres sexualmente maduras que ocurre con una cadencia media aproximada de veintiocho días, aunque el 90 % de las mujeres tiene ciclos entre 24 y 36 días. Lo mismo ocurre en las hembras de todos los grandes primates. Durante la menstruación se produce un sangrado vaginal fruto de la descamación de la capa funcional del endometrio, como consecuencia de la brusca deprivación hormonal al final del ciclo femenino, cosa que se presenta si no se ha producido la implantación de un blastocisto. La menstruación ha recibido popularmente el nombre de «regla» por su rítmica aparición.

Pero la menstruación significa más cosas que no se puede resumir en una simple definición fisiológica, y que nos afecta cada mes a muchas mujeres. La menstruación supone otras muchas cosas para las mujeres como colectivo, unos códigos con los que estamos familiarizadas (como esconder los productos para recoger la regla cuando vas al baño en un sitio público, porque nadie debe saber que la tienes), pero también para las mujeres de forma individual, porque cada una la vivimos de manera diferente, según nuestra propia experiencia física, psíquica y emocional.

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Parece que a nadie le debe interesar que las mujeres somos cíclicas, y que pasamos por distintas etapas a lo largo de un ciclo, y que al fin y al cabo todas estas cosas están implicadas en la reproducción de la vida. Parece que eso no es de interés general.
Y que esa ciclicidad tiene unas características, que influyen en cómo nos sentimos, en cómo nos vivimos, y que esto cambia de una mujer a otra, que cada mujer lo vive de manera diferente. Cada una tenemos una relación diferente con nuestra menstruación, aunque culturalmente haya elementos comunes que la asocian con algo sucio (“¿Conoces la compresa que permanece limpia mientras la usas?” Los anuncios de compresas tienen la manía de decirnos que con sus compresas nos sentiremos limpias, por si no sabíamos que la regla es sucia, en fin, que es un asco), que se debe tapar, que debe ser silenciado, del que sabemos poco, y del que no tenemos que hablar.

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Por todo esto, desde Entregrietas queremos visibilizar la sangre roja de la menstruación, su ciclicidad y las diferentes formas de vivir nuestra menstruación, desde la visión de muchas mujeres contando su sentir menstruante. Porque lo privado es político, y porque los temas que nos atañen a las mujeres también deben formar parte del interés público, del interés de la ciudadanía.

Para ello, vamos a contar con la colaboración de diferentes mujeres que nos aportarán una foto y un texto de cada uno de los días del periodo, describiendo de la manera que cada una quiera lo que vive y siente en su periodo menstrual.

COMENZAMOS

ESTÁIS INVITADAS A PARTICIPAR…

¡VIVA LA MENSTRUACIÓN!

Sigue siendo el tiempo de las mariposas

Se acerca la conmemoración del 25N, y no queríamos dejar pasar esta fecha sin traer a colación el origen de este día: ¿por qué celebramos el 25 de Noviembre?

Las protagonistas de la historia que dio lugar a que se eligiera esta fecha y no otra, están, como la gran mayoría de las mujeres que han participado activamente en las luchas por la liberación de sus pueblos, invisibilizadas. Y si a esto le añadimos el occidentocentrismo que suele teñir gran parte de las fechas señaladas en los “calendarios solidarios” o reivindicativos, tenemos un combo perfecto que da respuesta a por qué las Hermanas Mirabal son tan desconocidas.

Es importante visibilizarlas a ellas, y también el hecho de que no fueron asesinadas por sus parejas, ni por hombres de sus familias, que es la imagen y el contenido que las Instituciones se empeñan en dar para el concepto “violencia de género”, dejando escondidas las manifestaciones tan diversas que tiene esta forma de violencia en la vida cotidiana y más aún, las violencias estructurales ejercidas desde los Estados.

Infografía 25N

Las Mirabal: Patria, Minerva y María Teresa Mirabal, fueron tres hermanas de la República Dominicana que se opusieron fervientemente a la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo. Comenzaron su andadura política desafiando la estructura existente al manifestar públicamente su deseo de realizar estudios superiores y de ejercer profesionalmente, algo que no pudieron alcanzar dentro del regimen en el que vivieron.

Se posicionaron firmemente en contra de Trujillo, quien ejerció una política de terror y de limpieza étnica e ideológica, y participaron activamente en un grupo de oposición al régimen, conocido como “Agrupación política 14 de junio”. Dentro de este grupo fueron conocidas como Las Mariposas porque ése era el nombre con el  que Minerva se identificaba en las relaciones políticas, y fueron admiradas en la comunidad por su labor, e identificadas como lideresas del movimiento.

Dos de las hermanas, Minerva y María Teresa, fueron encarceladas, violadas y torturadas en varias ocasiones. A pesar de estas vejaciones, continuaron en su lucha por terminar con la dictadura. Después de varios encarcelamientos, Trujillo decidió terminar con las hermanas Mirabal.

En 1960, después de numerosas detenciones y juicios, las hermanas Mirabal fueron puestas en libertad en un extraño gesto amable del dictador, que no fue más que una trampa, ya que sus sicarios las interceptaron el 25 de Noviembre de ese mismo año mientras viajaban en coche por una carretera rural: las torturaron y las asesinaron, en un intento de ofrecer un castigo ejemplar a sus seguidoras y seguidores.

Trujillo creyó en el momento que había eliminado un gran problema. Sin embargo, el asesinato le trajo muchos inconvenientes y fue el principio de su desgracia. La muerte de las Mirabal causó gran repercusión en la República Dominicana. La tragedia de su muerte y la evidencia de la atrocidad perpetrada por la dictadura, provocó que el pueblo dominicano se empoderara para apoyar los ideales de libertad de las Mariposas. Esta reacción contribuyó a despertar conciencias, y culminó con el asesinato del dictador el 30 de mayo de 1961.

Si alguien quiere conocer las historia más de cerca, recomendamos la película “En el Tiempo de las Mariposas“.

Los asesinatos son la consecuencia más brutal de un patriarcado atroz presente en nuestra sociedad, la expresión más radical de la violencia ejercida contra las mujeres. Pero todos los días, mujeres de todo el mundo sufrimos violencias.

Para combatir estas violencias están LOS FEMINISMOS, desde donde SEGUIMOS creando, denunciando, reivindicando…

Las feministas son felices

Hace unos meses, desde Entregrietas decidimos unirnos a la campaña que se lanzó desde distintas plataformas feministas con objeto de modificar el contenido que Google ofrece acerca de las feministas en su buscador, como acto simbólico que tiene como finalidad darle la vuelta a la visión negativa de las mujeres feministas, ampliamente extendida en nuestra sociedad.

Las Feministas somos lo máximo

Después, quisimos investigar un poquito más, y ver qué decía Google de ésos invisibles, los hombres feministas, y esta vez a Google le costó un poquito más.

Los hombres feministas… ¿son?

Pasado un tiempo, nos hemos vuelto a acercar al buscador de Google, y algo ha cambiado, aunque no mucho.

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Han sido multitud de voces las que se han unido a este acto simbólico cibernético que quiere reflejar una imagen diferente de las feministas, una imagen con la que nos sintamos más identificadas.

Las feministas somos lo máximo es sólo una de las cosas que se pueden decir para darle la vuelta a la imagen social de las feministas.  Pero hay otras muchas cosas con las que podemos identificarnos para ir creando una imagen desde nosotras. Por ejemplo, que las feministas somos más felices, en total contradicción con el estereotipo que nos pone como unas amargadas.

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Y es que el feminismo es un movimiento emancipador. Una vez que te pones las gafas de género empiezas a ver cómo la realidad cotidiana está impregnada de una pátina más o menos gruesa de patriarcado, y empiezas a darte cuenta de muchas cosas que antes no veías y que están en la base de la desigualdad de género. Sin embargo, esto mismo, a la vez es liberador, porque es entonces cuando puedes comenzar a hacerle cortes de manga a esas pequeñas y grandes cotidianidades que te oprimen. Empiezas a entender que estar bella es una imposición para las mujeres que nos quita mucho tiempo para otras actividades más interesantes, y que la base de ello es estar guapas para los hombres, que son la medida de todas las cosas. Entonces, decides que vas a ir un día  sin depilar a la playa, a ver qué pasa. Empiezas a entender que gustar a los hombres no es una obligación, y que tu autoestima no pasa por ser más o menos atractiva para ellos, que en tus relaciones amorosas llenas de insatisfacción hay una dosis importante de poder y desigualdad bajo el paraguas del amor que todo lo puede,  que además éstas relaciones están heteronormativizadas y establecen unas pautas de sexualidad que no siempre son las más satisfactorias para ti, que bajo la incomodidad de los “piropos” que te gritan por la calle lo que se esconde es una agresión sexual, y un sinfín de cosas más. Y es liberador porque solo cuando empiezas a ser consciente de estas realidades puedes empezar a establecer estrategias para enfrentarte a ellas, desde el respeto a nuestros propios ritmos y contradicciones.

Por ello, afirmamos que las feministas somos más felices. Y no solo lo pensamos nosotras.  Según un estudio, el feminismo fomenta la felicidad de las parejas, siendo éstas más sanas. Y también otras feministas confirman nuestra tesis.

Isabel Moya Richard, directora de la Editorial de la Mujer de Cuba, quien además es experta en las representaciones de las mujeres en la prensa y la publicidad, en una entrada del blog Mari Kazetari afirma: “El feminismo me ayudó a aceptar mi cuerpo, a sentirme feliz en él, aunque esté en silla de ruedas”.

Por su parte, Victora Aldunate, integrante del colectivo feminista chileno “Memoria Feminista” nos dice: “Creo que lo más importante que me ha aportado el feminismo en mi vida, es la libertad real de actuar y ser como siento y quiero. Cuando eliges ser feminista tienes que elegir entre los costos que significa no serlo y los costos que tiene ser feminista, porque todo tiene sus desafíos -además de placer y alegría-. Los costos de No ser feminista tienen que ver con actuar bajo las reglas patriarcales y neoliberales de consumo, clasismo y arribismo, bajo esa tonta idea de “familia bien constituida” que no se sabe muy bien qué es porque en esas familias “bien constituidas” muchas veces se oculta maltrato, diversas situaciones que producen dolor a sus integrantes y hasta aburrimiento. Y ser feminista significa rebelarse a todo eso para ser feliz respondiendo a las propias necesidades y deseos.(…) Creo que ser feminista, es revelarse contra lo establecido, para ser feliz, lo establecido, son esas cosas que se supone debes hacer o tolerar aunque no quieras y las creas tontas, hipócritas o humillantes, aunque te hagan daño…”

Y tú, ¿qué piensas?¿las feministas somos más felices?